México: Migración y trata disparan feminicidio en Juárez . 2014

 enero 14, 2014

 Lizbeth Ortiz Acevedo

Cimacnoticias Las redes criminales ahora tienen en la mira a mujeres vulnerables y violentadas, provenientes de otros estados del país o de naciones centroamericanas.
El aumento de la migración femenina y el auge del delito de trata de personas han recrudecido los asesinatos y desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua, urbe emblemática desde hace 20 años del flagelo imparable del feminicidio en México.
Lejos de decrecer, los homicidios por razones de género en la localidad fronteriza van al alza y ahora, según datos oficiales y la opinión de activistas, los feminicidas tienen como principales víctimas a mujeres migrantes –tanto de otros estados del país como provenientes de Centroamérica–, quienes son más vulnerables al no contar con redes familiares o sociales de apoyo.
La coordinadora de la Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez, Imelda Marrufo, advierte que de los 60 cadáveres de mujeres localizados en el predio conocido como Arroyo del Navajo en Valle de Juárez, en 2012, 13 restos han sido identificados y se ha informado que la víctimas no eran originarias de Chihuahua, sino que llegaron a establecerse a la ciudad fronteriza.

“La relación entre migrantes y trata de personas en estos casos no es coincidencia, debido a que estas mujeres que provienen de otros estados o países y que viajan en condiciones de vulnerabilidad son el perfil que buscan estas bandas, ya que fácilmente pueden ser capturadas y no hay quien las reclame”, explica en entrevista.

Marrufo agrega que algunas de las víctimas contaban con reportes de desaparición desde hace cuatro años, lo que generó nuevamente alarma y la atención de los organismos de Derechos Humanos para saber qué sucedía en términos de políticas públicas y prevención contra el feminicidio, a dos décadas de la ola de violencia de género en Ciudad Juárez.

La activista observa un posible nexo entre los casos de Arroyo del Navajo con el delito de trata de personas, ya que familiares de las víctimas entregaron información en ese sentido a la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género, del estado de Chihuahua.

ASESINATOS EN INCREMENTO

Según el estudio “Comportamiento espacial y temporal de tres casos paradigmáticos de violencia en Ciudad Juárez, Chihuahua, México: el feminicidio, el homicidio y la desaparición forzada de niñas y mujeres (1993-2013)”, elaborado por el Colegio de la Frontera Norte (Colef), en esta entidad se registraron en ese periodo mil 441 asesinatos de mujeres y niñas.

Además la investigación detalla que mientras de 1993 a 2007 el promedio de asesinatos por año era de 33.4, éste aumentó a 187 por año de 2008 a 2012, lo que representa un incremento de 560 por ciento en el número de delitos registrados en décadas anteriores.

En 14 años, de 1993 a 2007, se registraron 501 homicidios de mujeres, pero de 2008 a abril de 2013, en sólo seis años, la cifra ascendió a 940 casos.

El mismo reporte del Colef menciona que a raíz de la militarización en Juárez entre 2008 y 2010, los asesinatos de mujeres y las desapariciones forzadas llegaron a cifras más elevadas que las registradas en décadas previas; no obstante –según el estudio– los casos no se consideraron crímenes de género y se clasificaron como “daños colaterales” de los enfrentamientos entre los cárteles de la droga y las fuerzas militares.

MUJERES MIGRANTES

Marrufo explica que a la urbe fronteriza han llegado mujeres provenientes principalmente de Oaxaca, Chiapas y Veracruz, quienes se emplean en las maquiladoras, como meseras en fondas o restaurantes, en el servicio de limpieza o “en lo que se pueda”.

Ellas llegan en “condiciones terribles”, ya que en sus trayectos vivieron “un cúmulo de vejaciones, jugándose la vida, siendo abusadas y violadas” por policías o por sus mismos compañeros de viaje.

Cristal, oaxaqueña de 28 años, cuenta a Cimacnoticias que llegó a Juárez junto con su familia hace 10 años. Ella vende dulces a los automovilistas que hacen largas filas para ingresar a Estados Unidos por el puente internacional conocido como Paso del Norte.

Comenta que eligió ese trabajo que le aporta en “un día bueno” hasta 60 pesos, en lugar de emplearse en la industria maquiladora porque prefiere su “autonomía”.

Esta mujer de origen mixteco platica que en Ciudad Juárez se casó y ahora tiene dos hijos de cinco y tres años, a quienes sostiene económicamente, aunque aclara que ella emigra constantemente a otras ciudades como Aguascalientes, Monterrey o Guadalajara, en aras de encontrar sustento y alimento para su familia.
 

Publicado por Género con Clase

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Para México es “normal” la violencia de género. 2014

Para México es “normal” la violencia de género; 7 de cada 100 mujeres son obligadas a tener relaciones sexuales Por: Shaila Rosagel – enero 13 de 2014 – 0:03 Causas, De revista, México,    La última Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2011 dice que en México 46.1 por ciento de las mujeres de 15 años y más sufrió algún incidente de violencia por parte de su pareja. Foto: Cuartoscuro Ciudad de México, 13 de enero (SinEmbargo).–

Las mujeres mexicanas sufren por violencia de género porque las autoridades son incapaces de trabajar con bases mínimas para actuar coordinadamente cuando una mujer es violentada, dijo Rodolfo Domínguez, abogado especialista en violencia de género.

Lo mismo sucede con un Ministerio Público que con un médico del Sistema de Salud o un trabajador social: ninguno de ellos realiza un trabajo coordinado cuando se trata de hacer justicia a una mujer golpeada, violada, desaparecida o víctima de un feminicidio, afirmó.

“No se trata de protocolos, se trata de contar con bases mínimas, de una atención especial en el momento de las diligencias. Es un tema de atención, de política pública”, dijo. El especialista explicó que a su vez, la sociedad mexicana acepta la violencia de género como algo “normal” dentro de la vida cotidiana. “Tenemos que entender que vivimos en una sociedad patriarcal, donde la violencia es un mecanismo de control y sometimiento.

Las mujeres por el hecho de nacer sufren en una sociedad que las violenta”, dijo. Las estadísticas son demoledoras. De acuerdo con la última Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2011 (ENDIREH 2011), en México 46.1 por ciento de las mujeres de 15 años y más sufrió algún incidente de violencia por parte de su pareja (esposo o pareja, ex-esposo o ex-pareja o novio).

En cuanto a la violencia emocional, cuatro de cada 10 mujeres en el país fueron “humilladas, menospreciadas, encerradas, destruido sus cosas o del hogar, vigiladas, amenazadas con irse la pareja, correrlas de la casa o quitarle a sus hijos, amenazadas con algún arma o con matarlas o matarse la pareja”, dice la encuesta.

En relación a la violencia física, a 13 de cada 100 mujeres en México su pareja la golpeó, amarró, pateó, trató de ahorcar, asfixiar y agredió con un arma y a siete de cada 100 mujeres sus parejas las obligaron a sostener relaciones sexuales. “La violencia en contra de la mujer se está naturalizando más, se está sistematizando.

Se requiere atacar de fondo porque estamos viviendo una situación de emergencia, estamos al límite y solo estamos tapando el pozo, solo reaccionamos, no estamos previniendo”, dijo.

ESTADOS “TOP” EN VIOLENCIA, SIN ALERTA Según la ENDIREH 2011, el estado con mayor prevalencia de violencia de pareja es el Estado de México con 56.9 por ciento.

A la entidad le siguen Nayarit y Sonora con 53.7 por ciento respectivamente; Distrito Federal, 51.9 por ciento y Colima, 50.2.

El Estado de México no sólo es el número uno en este tipo de violencia, sino también en mujeres asesinadas pues entre 2011 y 2012 fueron asesinadas en la entidad 563 mujeres.

De ellas, 115 se catalogaron como feminicidios y dentro de esta categoría, 60% fueron encontradas en la vía pública: baldíos, zanjas y monte. Sin embargo y a pesar de que la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (Cmdpdh) y el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio solicitaron lanzar una “alerta de género” en Edomex, el Sistema Nacional para Prevenir Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (SNPASEVM), se negó a hacerlo con una votación de 33 en contra y solo tres a favor. En 2011, el Sistema rechazó la petición y ante la negativa, las ONGs se ampararon y un juzgado federal declaró la nulidad de la decisión y obligó al Sistema a reconsiderar y sustentar su decisión.

Cuando se solicitó la Alerta, entre 2005 y 2011 sumaban 922 los asesinatos contra mujeres en esa parte del país y en más de 55% de los casos se desconocían la relación de la víctima con el victimario. Según cifras dadas a conocer por Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de la discriminación contra las Mujeres (CEDAW) en México seis mujeres mueren al día por crímenes de violencia extrema. En los últimos seis años han muerto en el país más de mil 500 mujeres, 60 por ciento de ellas fueron encontradas en la vía pública y 40 por ciento murieron en sus hogares a manos de sus parejas, esposos o concubinos. A la fecha se han rechazado también las alertas en los estados de Chihuahua, Oaxaca, Guanajuato, Nuevo León e Hidalgo.

En septiembre del año pasado causó conmoción el caso de la guanajuatense María Luz Salcedo, conocida como “Lucero”, quien fue golpeada salvajemente por un hombre en un intento de violación y después revictimizada por las autoridades. La panista Flor Pedraza Aguilera, integrante de las comisiones Ordinaria de Igualdad de Género y de la Especial de Feminicidios en la Cámara de Diputados, aceptó que este caso no es el único donde el Estado actúa bajo esas características. “El caso de María de la Luz es muy lamentable y uno en el cual tuvo el valor de denunciar lo que le pasó, cosa que es de reconocerse. Pero lo que le pasó a María de la Luz pasa todos los días en muchísimos estados de la República, en muchísimos municipios y las mujeres no denuncian porque les da miedo, porque les da pena. Entonces tenemos que ver este caso como un caso de valentía, el de María Luz. Pero que debe de preocuparnos no solamente en Guanajuato sino en toda la República Mexicana”, dijo la Legisladora.

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/13-01-2014/870762?utm_source=hoy+en+dh&utm_campaign=530d608977-Monitoreo_del_30_de_agosto_de_20134_1_2013&utm_medium=email&utm_term=0_58473853f8-530d608977-36085625. Si está pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. SINEMBARGO.MX

Edomex: el paraíso de las violaciones.2013


5 DE SEPTIEMBRE DE 2012
REPORTAJE ESPECIAL
 

El Estado de México está convertido en un infierno para las mujeres. Ahí el número de violaciones sexuales rompe la media nacional y en muchos casos este crimen viene acompañado del asesinato de la agraviada. Varios casos recogidos por este semanario así lo demuestran. Y pese a que en teoría los castigos para los violadores son severos y se ha planteado radicalizarlos más, la impunidad para el delincuente sigue siendo la norma.

TOLUCA, MÉX. (Proceso).- “Ya no creo en los hombres”, dice con la mirada dura, sin alma. La brillantina con la que colorea sus párpados, los broches rosas que adornan su pelo, el collar del que cuelga una estrella y la sudadera estampada con corazones delatan que sigue siendo una niña, una adolescente con el corazón envejecido. “No soporto que un hombre esté a mi lado y no puedo ser novia de nadie”.

El 28 de junio de 2011, cuando tenía 16 años, Carmen (como la llamaremos aquí), habitante de Chimalhuacán, había sido contratada como ayudante por el elotero Luis Francisco Duarte Rivera, quien al terminar la jornada en el tianguis le dijo que no le pagaría hasta que lavara los trastes en su casa. Una vez ahí, aprovechando que estaban solos, la tomó con fuerza, la jaló hasta la cama, le quitó la blusa y el pantalón, le abrió las piernas, comenzó a tocarla violentamente, a morderle los senos e intentó violarla.

“Empezó a abusar de mí. Yo le pedía: ‘Déjeme ir con mi mamá’ y él decía: ‘Nomás tantito, nomás te enseño’. Cuando me vio llorando desesperada me soltó, salí corriendo, me escondí detrás de su camioneta”, recuerda. Cuando la dejó ir le pagó 200 pesos: 100 por la jornada laboral y 100 para que se comprara unos pantalones.

“Era la primera vez que alguien me tocaba así porque yo no había tenido nada con nadie”, dice. Los médicos que la atendieron dejaron asentado en el expediente que tenía mordidas en los senos e inflamación vaginal.

Pero desde que interpuso la denuncia (la 332580260911) fue amenazada y denigrada varias veces por el personal encargado de impartir justicia. El psicólogo Jorge de la Rosa, de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) le decía que exageraba. Su abogada defensora (Teresa Pérez López) le advertía que la llevarían a la cárcel por haber levantado una denuncia por violación cuando lo ocurrido fue un “intento de penetración”. El agente del Ministerio Público Dagoberto Álvarez Hernández la acusaba de mentirosa y el imputado y su familia comenzaron a acosarla.

Ocho meses después Carmen acudió con Emerenciana López Martínez, Doña Mere, la luchadora social que ha dedicado su vida a impulsar la justicia en ese municipio mexiquense marginado –el de Chimalhuacán– y a la que por su fiereza se le cuadran hasta los procuradores. Entonces el caso fue tomado en cuenta. El pasado 24 de febrero logró un castigo para el elotero: lo obligaron a pagar 15 mil pesos por los daños. A Carmen esa sentencia la dejó más ofendida.

“Hay semanas que a mi casa llegan tres, cinco mujeres diciéndome que las violaron, que están a vuelta y vuelta con el Ministerio Público hasta que se cansan porque ahí no hacen nada. O mujeres que llegan todas golpeadas porque las quisieron matar y que luego terminan asesinadas. Pero las autoridades están a favor de los delincuentes, nomás los protegen”, se queja Doña Mere.

La acompaña para esta entrevista la mamá de Esperanza (no es su nombre real), una niña violada por tres vecinos en 2006, cuando tenía nueve años.

“Mi hija quería justicia porque decía que no quería que a otras niñas le hicieran lo mismo y se careaba con ellos en las audiencias; estaba firme, muy valiente. Pero aunque hicimos lo humanamente posible no hubo justicia. Ella no cree en la justicia, ya tiene 16 años, entró a la prepa y quiero olvidar todo”, dice la joven madre, llorando, aún con culpa.

Los casos de Carmen y Esperanza se repiten cada semana en el Estado de México. A la par de los feminicidios, las violaciones sexuales contra mujeres y niñas van en aumento y en ambos casos la impunidad parece garantizada.

La reportera ha solicitado desde hace más de un mes entrevistas en la PGJEM y en la fiscalía de delitos sexuales, sin que hasta la fecha haya una respuesta.

Tierra de escándalos

El Estado de México constantemente está envuelto en escándalos sexuales de gran envergadura. Los más recientes son los de las siete jovencitas violadas y otras varias abusadas frente a sus compañeros durante un retiro espiritual en un rancho ecológico de Chalco. Y la fuga y recaptura de César Armando Librado, El Coqueto, quien violó y mató por lo menos a siete mujeres. Y las bandas de violadores que operan en taxis y microbuses piratas. Y las 26 mujeres violadas por policías en castigo por haber participado en la revuelta de San Salvador Atenco, en una acción represiva que el exgobernador Peña Nieto reivindicó durante su campaña electoral.

Según cifras oficiales en el Estado de México se denuncian 6.5 violaciones sexuales cada día. Esta cifra queda muy lejos de la realidad, ya que ocho de cada 10 casos no se denuncian.

De acuerdo con estas cifras tomadas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública –publicadas por Milenio– Chalco ocupa el primer lugar estatal en violaciones con una tasa de 4.7 ataques por cada 100 mil habitantes al año y va al alza. Le siguen Cuautitlán y Cuautitlán Izcalli con una tasa de 2.8 ataques de ese tipo, Nicolás Romero con 2.6, La Paz con 2.4 y Tlalnepantla y Naucalpan con 2.3.

Si en un semestre se denuncian 7 mil 178 violaciones sexuales en el país, mil 184 corresponden al Estado de México, que en ese lapso presenta también 674 denuncias por otros delitos sexuales como “estupro, abuso y actos libidinosos”.

El estudio Feminicidios en México, de la Comisión Especial de Feminicidios de la Cámara de Diputados, indica que entre 2005 y 2009 la incidencia de violaciones sexuales en el Estado de México fue de 40.2 por cada 100 mil mujeres, 48% arriba del promedio nacional.

La procuraduría estatal ha reconocido que las violaciones sexuales contra niños, niñas y adolescentes en la entidad creció 270% de 2009 a 2011: pasó de 213 a 789 denuncias al año. La entidad además tiene un problema de salud pública por embarazos de adolescentes.

El delito parece haber crecido tanto que en el Congreso local se discute una ley de castración química, promovida por diputadas priistas que no encontraron suficiente el castigo de pena máxima a violadores y asesinos de mujeres, aprobado a fines del año pasado.

El pasado 24 de julio el gobernador Eruviel Ávila se declaró en favor de la discusión de la castración (inhibición farmacológica de la potencia sexual) como método para contener a los que buscan sexo a la fuerza.

Según Esperanza Arias Velásquez, de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México, de 2009 a la fecha en el Estado de México se ha incrementado 60% la tasa de violaciones sexuales.

“Una investigación que hicimos a través de distintas promotoras de salud en todo el estado nos da el dato de que por día hay ocho casos de violencia sexual, ya sea violación o actos que denigren sexualmente (como que te maltraten la vagina o te la quemen con cigarros), y en total a la semana hay 10 casos de violaciones sexuales y ocho visitas al médico”, explica a Proceso.

La activista indica que la mayoría de los casos están subregistrados porque las mujeres que han sufrido abuso generalmente no se presentan ante el Ministerio Público y sólo acuden a los servicios de salud –a veces engañan al médico para no decir qué les ocurrió–, y si el personal descubre que fueron violadas no siempre lo reporta a las autoridades.

Señala que en esa entidad el machismo permea a los funcionarios encargados de la impartición de justicia y cuando reciben alguna queja por violación, protegen a los agresores o simplemente no consideran que sea un delito.

“Los MP, principalmente de los pueblitos, tienen muy cerrada la mentalidad. Creen que el maltrato sexual es normal, no lo toman como violencia o violación. Consideran que la causante fue la chica porque después ya no quiso tener relaciones con su novio y deciden que no hay delito que perseguir; ante esta situación, ¿quién va a querer denunciar?”, dice.

Por su parte, Mónica Hurtado, de la Asociación de Derechos Humanos del Estado de México, cuestiona las propuestas paliativas de los políticos para atacar el fenómeno: “Unos diputados propusieron crear autobuses rosas (exclusivos para mujeres), ahora se aprobó la condena de 70 años para violadores y asesinos de mujeres y últimamente están con lo de las castraciones químicas, como si las violaciones no fueran también con objetos. Pero no hay una política pública que vaya a la raíz de la violencia, a la desigualdad, a la impunidad”.

La activista señala que es un contrasentido que en el estado se anuncien medidas para proteger a las mujeres y al mismo tiempo se rechace aplicar la “alerta de género” solicitada por organizaciones de derechos humanos, que obligaría a las autoridades a profesionalizarse para evitar la violencia antifemenina y a encontrar los patrones que perpetúan la impunidad.

Además, feminicidios

La amenaza está siempre latente. La nueva alerta la encendió el asesinato en Ecatepec de Jessica Lucero, de 14 años y quien el pasado 14 de julio, un mes después de que denunció por violación a Carlos García Sanjuán, de 22 años, fue hallada totalmente desfigurada, muerta a golpes y pedradas.

La familia de Jessica dijo que los ministeriales que recibieron la denuncia por la violación les pidieron 2 mil pesos para “agilizar” el trámite, y que antes de que pudieran juntar el dinero el violador cumplió su amenaza de asesinar a la niña si no retiraba la denuncia.

El mismo mes, en Chalco, fue violada y asesinada Sonia Nereo, de 16 años. El 19 de julio salió temprano de su casa para ir a su trabajo, en una tortillería, y al día siguiente fue encontrada en un lote baldío. Aparentemente dos jóvenes identificados como Carlos Ulises y Carlos César, que se trasladaban en un taxi, la interceptaron, la arrastraron hacia la hierba crecida, la golpearon y abusaron sexualmente de ella. Como se resistía, la asfixiaron con su ropa interior.

A este panorama se suman las manifestaciones que afuera del Palacio de Gobierno realizó en mayo Adriana Bustamante para exigirle al gobernador que sancione a funcionarios de la procuraduría y del ayuntamiento de Metepec por proteger a los cinco hombres implicados en la violación de su hija de 13 años.

La mujer dijo que en la procuraduría le aconsejaron “llegar a un acuerdo” con los violadores; que el médico legista no quiso certificar la violación; que el agente del Ministerio Público, Erwin Colín Rocha, falseó los hechos y aisló horas a su hija cuando acudió a declarar, y que un tal “licenciado Ramiro Estrada” fue enviado por el ayuntamiento de Metepec para apoyar al presunto violador, Diego Jair, de 18 años.

Estos casos presentan el mismo patrón de impunidad con el que opera la procuraduría mexiquense hacia los delitos cometidos contra las mujeres. Esta misma procuraduría que cuando gobernó el estado Enrique Peña Nieto investigó el caso Paulette –la niña de nueve años desaparecida de su casa y hallada asfixiada ahí mismo–, la que no condenó a ningún policía por la barbarie de Atenco, la que no ha podido contener los feminicidios.

Esta entidad –que se quedó con el título que ostentaba Ciudad Juárez de “la tierra de los feminicidios”, según el Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios– presenta un índice de violencia contra la mujer de 54.1%, que duplica al promedio nacional, de 23.2%. Y entre enero de 2005 y agosto de 2010 fueron asesinadas 922 mujeres, y la violencia sexual supera la media nacional.

Nueva Ciudad Juárez

Basta un vistazo a la prensa local para advertir la magnitud del problema. Además de los casos aislados de familiares o conocidos que forzaron el acto sexual, se sabe de la existencia de bandas o violadores seriales, como un sujeto identificado como Poncho, quien violó a 30 mujeres y mató a tres en Atizapán.

O tres policías municipales de Tlalnepantla que violaron a una niña de 14 años. O una banda de taxistas acusados de violar a 14 mujeres en Atenco. O los maestros de karate de Toluca que violaron a sus alumnas y las fotografiaron desnudas. O la banda de violadores de al menos siete mujeres en combis del servicio público.

Otras notas dejan manifiesta la ­desesperación de la población ante el fenómeno, como la detención, en el municipio Santo Tomás de los Plátanos, de Alicia Hernández Pompa y su hija de 17 años que en legítima defensa asesinaron a un vecino que se metió a su casa a violar a la adolescente.

O el intento de linchamiento en San Salvador Atenco de dos violadores, rescatados finalmente por la policía. O las manifestaciones de familias afuera de la primaria Emiliano Zapata, en Almoloya, por presuntas violaciones sexuales del personal a los niños.

A pesar de los cambios de gobierno, de procuradores, de subprocuradoras y fiscales de feminicidios, el fenómeno parece ir al alza.

La exsubprocuradora para la Atención de Delitos Vinculados a la Violencia de Género de la PGJEM, Italy Ciani Sotomayor, manifestó que en el Valle de Toluca los taxis piratas y colectivos se convirtieron en un “foco rojo” por el aumento de las violaciones. Semanas después renunció a su cargo por el escándalo de la fuga del violador y multihomicida El Coqueto.

“Ella tenía información de varios casos, había investigado cosas, pero nunca nos comparten esa información de violaciones y feminicidios”, lamenta Esperanza Arias.

El pasado 8 de febrero violaron a Karina (nombre ficticio) en la zona comercial de Metepec, en el Valle de Toluca, que se ha poblado de centros comerciales donde laboran muchas mujeres que en las noches regresan solas a sus casas.

Sandra, su madre, narra a Proceso que esa noche su hija de 21 años viajaba en un taxi colectivo del que se fueron bajando los pasajeros. Cuando su hija quedó sola el conductor la obligó a punta de pistola a pasarse al asiento del copiloto. Le exigió que le diera su dinero y, en castigo porque no traía más que el importe del pasaje, la amenazó con violarla y le tapó la boca, siempre apuntándole con el arma.

“Se estacionó junto a una fábrica de cemento. Estaba oscuro. La violó en el taxi. Ella no pudo hacer nada, él tenía mucha fuerza, recuerda que olía muy mal. Él tenía como 27 años”, cuenta Sandra.

Al final el agresor le dijo que se bajara, que se hincara sobre el pavimento y no volteara a ver el carro porque si desobedecía le daría “un plomazo”.

“Cuando llegó no podía ni hablar, estaba como con el cuerpo dormido hasta que comenzó a gritar: ‘¡Me violaron, me violaron!’ La empecé a tranquilizar. Salimos a Tenango a ver si localizábamos al tipo y luego a comprarle pastillas en la farmacia.”

Las mujeres se animaron a poner la denuncia el 10 de febrero, pero cada vez que iban a solicitar avances les decían que la computadora no tenía sistema, que estaba de descanso el Ministerio Público, que no encontraban el expediente o la declaración, aunque la sometieron a interrogatorio cuatro veces.

“Karina les dijo que si tenía que ser hija de un presidente para que le hicieran caso. Pero no nos hicieron caso y nos desesperamos. Nunca iban a hacer nada. En tres meses no nos llamaron a ninguna cita, sólo nos decían: ‘Capaz que ya huyó’. Hasta que mi hija me pidió que ya no le busque, que dejara el asunto”, explica Sandra.

La falta de justicia hizo que la joven empeorara. “Se la pasaba llore y llore, le entró una desesperación, una angustia. Gritaba: ‘Estoy sucia’, ‘¿por qué me pasó a mí’?. Una situación muy fea que no quisiéramos recordar”, dice su mamá, la voz entrecortada. Las psicólogas que le asignaron en la procuraduría sólo la regañaban, así que también desistió de la terapia.

“Ha costado tiempo, pero ya la noto diferente, feliz –narra Sandra también emocionada– ya está en la escuela, conoció a un niño que le dice que está muy bonita y otra vez se emociona, otra vez está volviendo a ser la que era.”

Estos ocho meses Karina ha ido recuperando la autoestima y confianza en la vida. Lo que nunca va a recuperar es la confianza en las autoridades.

En el 2013 se reportaron 71 feminicidios en BC; gobierno del estado incumple con protección de mujeres: ONGs

En el 2013 se reportaron 71 feminicidios en BC; gobierno del estado incumple con protección de mujeres: ONGs Por: Redacción / Sinembargo – diciembre 16 de 2013 – 22:30 Destacadas, México, TIEMPO REAL, Último minuto – Sin comentarios

En los últimos tres años, suman 225 las mujeres asesinadas en Baja California, víctimas apuñaladas, decapitadas, incineradas que han terminado sus vidas flotando en los canales de la periferia de las ciudades. Mientras, el gobierno del Estado ha decidido dejar pendiente su deber de poner en funcionamiento el Sistema Estatal para la Prevención, Sanción y Erradicación de la Violencia hacia las Mujeres, obligación que le fue marcada por Ley desde 2008. ONGs propone reeducar a los hombres

Por Sergio Haro Cordero  y Rosario Mosso Castro Ciudad de México, 16 de diciembre (SinEmbargo/Zeta).–

La mañana del viernes 15 de noviembre de 2013,  agentes de la Policía Municipal percibieron una estela de humo negro que salía de una construcción derruida en el conjunto habitacional Los Viñedos, en Los Santorales, al Poniente de Mexicali. Al acercarse, vieron que llamas de más de medio metro  salían de un cuerpo humano en combustión. Entre el fuego se distinguían las dos manos y una parte del pie izquierdo. Era el cuerpo de una mujer. Al día siguiente, las crónicas periodísticas reseñaban que había sido violada y quemada viva. Ambas afirmaciones fueron refutadas por científicos del Gobierno del Estado. De acuerdo al reporte del Servicio Médico Forense, la víctima presentaba quemaduras de cuarto grado en el 100 por ciento del cuerpo, por lo que fue difícil de identificar. “Las quemaduras eran post mortales, primero la asesinaron y luego la quemaron, tenía una herida punzocortante que llegaba al corazón”, explicó el titular de SEMEFO, Francisco Acuña Campa, quien aclaró que no es fácil encontrar en una persona calcinada rasgos de violación.

Los restos del cuerpo quedaron en las instalaciones del Servicio Forense. El 19 de noviembre, un hombre se acercó a las oficinas del SEMEFO, pero no entró. Abordó a una de las empleadas afuera para preguntarle si estaba el cuerpo de una mujer quemada. Al obtener la respuesta afirmativa, se retiró. Seis días después el hombre fue detenido. Se trata de José Miguel, a quien apodan “El Enano” -la Ley protege su identidad- y era pareja sentimental de quien resultó ser Ana Luisa Hernández Hinojosa, originaria de Ciudad Juárez, Chihuahua, y relacionada con su agresor desde hace cinco años, con una historia de recurrente maltrato.

De acuerdo a Cristian Colosio Lule, coordinador de la Unidad de Homicidios Violentos de la Procuraduría estatal, desde que se implementó el Nuevo Sistema de Justicia Penal -11 de agosto de 2010- a la fecha, se han cometido 55 asesinatos contra mujeres en Mexicali; 19 en lo que va de 2013. Colosio calculó que cerca del 70 por ciento de los expedientes, son procesos “judicializados”, asuntos que llegaron al Juzgado, en algunos casos con detenido o identificado el presunto responsable.

En el 30% restante, sigue la investigación, la integración de elementos en el expediente. “En la mayoría de los casos, se trata de temas pasionales”, aseguró el funcionario. La larga lista incluye mujeres descuartizadas, decapitadas, violadas, torturadas, arrojadas a canales de riego -sobre todo en la parte Poniente de Mexicali-. En varios asesinatos, se ha tratado de sexoservidoras.

MUCHAS MUERTAS

Conforme a los archivos de la Procuraduría General de Justicia del Estado, del 1 de enero de 2008 al 4 de diciembre de 2013, 231 mujeres han sido asesinadas en Baja California; 123 en Tijuana, 52 en Mexicali, 16 en Rosarito; 6 en Tecate, 34 en Ensenada. 71 de esos homicidios han ocurrido en 2013: 35 en Tijuana, 19 en Mexicali, 7 en Rosarito, 8 en Ensenada y 2 en Tecate.

Del total de expedientes, el 42% está resuelto con el presunto responsable detenido. Ensenada tiene la mayor efectividad, con el 59% de los expedientes integrados; le sigue Mexicali, con el 50%; Tijuana, 36%; y Rosarito, con 25%. De acuerdo a datos aportados por el coordinador de la Unidad de Homicidios Violentos en el NSJP, de agosto a diciembre de 2010 se presentaron tres casos de mujeres asesinadas.

En 2011 se registraron15 asesinatos, 18 en 2012 y 19 hasta la primera semana de diciembre de 2013. En lo que respecta a 2010, dos de los tres eventos están ya “judicializados”, lo que significa que ya se pidió la orden de aprehensión,  una está pendiente y otro detenido. De los 15 homicidios de 2011, ocho se catalogan como “resueltos”, hay siete presuntos responsables detenidos, y los siete restantes siguen en investigación.

De este año hay siete detenidos. En cuanto a los 18 asesinatos de 2012, hay nueve “resueltos”, con cinco detenidos. Los nueve restantes continúan bajo investigación. De acuerdo a Colosio Lule,  seis de los 19 asesinatos de mujeres se consideran “resueltos”, con tres detenidos, y el resto aún en investigación. Reiteró que el 70% ha tenido motivos pasionales. “No están tanto aún relacionados con el tema de feminicidios, pero sí son eventos en los cuales la víctima ha sido una mujer”, refiere el investigador, aceptando que en algunos de los casos ha habido droga de por medio.

También han encontrado temas como narcomenudeo o delincuencia organizada, pero en menor proporción. En el caso de sexoservidoras, indica que tienen  un caso de 2013 ya catalogado como resuelto, y otros dos, de 2010 y de 2011, aún en investigación, pero aclara que -sin descartar un posible serial-, en ambos incidentes no hay elementos que apunten a homicidios por cuestión  de género o relacionados con el sexo servicio. “Son casos que se derivó en el momento, la droga, otros factores, pero no propiamente los relacionados con el tema de feminicidios”, afirmó. “Si vamos a un porcentaje, tenemos aproximado del 50 por ciento en efectividad”, sostiene el investigador estatal en relación a los casos de inicio y los judicializados.

En Tijuana, la incidencia de hombres que asesinan mujeres, es más alta. Asesinada en la Colonia Castillo. Foto: Zeta.   Durante 2011, 48 mujeres muertas en 47 averiguaciones, un doble asesinato, 20 fueron resueltas y 27 se encuentran en integración. “Traemos líneas en algunas, pero no hay elementos suficientes. De las 20 resueltas, 13 están relacionadas con narcomenudeo y siete tienen que ver con violencia intrafamiliar o delitos pasionales”. En 2012, las mujeres asesinadas sumaron 40 y se abrieron 39 averiguaciones previas, 15 están resueltas (11 relacionadas con narcomenudeo) y 24 pendientes de resolución. “En algunas tenemos presuntos responsables y línea de investigaciones, pero no ha sido localizado el detenido para ver qué elementos nos aportan, pero en muchas de ellas, particularmente en las pasionales, traemos el dato de un presunto responsable, aunque no tenemos señalamientos directos” explicó Miguel Guerrero. Hasta el 5 de diciembre de 2013, el registro era de 35 averiguaciones previas iniciadas por asesinatos de féminas, seis están resueltas (cuatro relacionadas con narcomenudeo), 28 en trámite, tres se remitieron a secuestros por estar relacionadas con privaciones, y 15 con narcomenudeo.

— ¿Cuál es el móvil principal móvil que han detectado?, se le preguntó al coordinador de Homicidios. “El pasional, en segundo el narcomenudeo, y después secuestro y otros”. —

¿En los homicidios de mujeres existen antecedentes de violencia intrafamiliar? “En la mayoría, nos aparece que existió maltrato con anterioridad, sobre todo en el caso de los concubinatos, el 70 u 80 por ciento de estos casos son concubinatos”. —

 ¿Maltrato denunciado? “En la mayoría no hay denuncias previas, lo detectamos por declaraciones de los familiares mientras investigamos los asesinatos”. —

 ¿Cuál ha sido el  perfil de los expedientes de las mujeres asesinadas por narcomenudeo? “Casi todas las encontramos en homicidios dobles o triples, donde asesinan a uno o dos hombres, también, en este año por ejemplo solo unas tres han aparecido solas.

Es común el uso de armas de fuego y el estrangulamiento. En el seguimiento se ha detectado que las matan por estar relacionadas con hombres metidos en la venta de droga, las matan por estar, por saber, por tener conocimiento, porque se entrevistan con gente involucrada; le manejan, entregan, mueven, pero siempre el cabeza de familia es el que maneja la situación, y la mujer está relacionada con él”, concluyó Miguel Guerrero.

En Ensenada, el registro de mujeres asesinadas de la Subprocuraduría de Justicia de Zona indica que en 2011 iniciaron diez averiguaciones previas, correspondientes a trece víctimas; en 2012, fueron 12 averiguaciones con trece víctimas; y del 1 enero al 4 de diciembre de 2013, se abrieron ocho averiguaciones previas, con igual número de víctimas.  Del total de averiguaciones previas, 20 están resueltas con personas detenidas, o con orden de aprehensión girada.Un total de 16 han sido las mujeres asesinadas en los últimos tres años en Rosarito. Durante 2011 mataron a seis, la PGJE solo pudo ubicar al homicida de una; en 2012, tres mujeres fueron masacradas y ninguno de los presuntos responsables fue identificado; mientras que en 2013, hasta la primera semana de diciembre, siete mujeres han muerto en homicidios violentos, pero solo tres de los asesinos han sido llevados ante un juez.

EL ENANO Y LA CHAPARRA José Miguel, “El Enano”. Foto: Zeta. Ana Luisa y José Miguel se conocieron en un centro de rehabilitación de Ciudad Juárez, en 2008, luego vivieron en Torreón -con la madre de ella- y tenían cerca de tres años residiendo en Mexicali, aunque de manera inestable -en la casa de los padres de él y se desaparecían por temporadas-. Oficialmente se  dijo que la pareja se dedicaba a la venta de ropa usada, que seguían con problemas de drogas, pero además, que José Miguel la golpeaba constantemente. “Era un tipo muy violento”, lo definió un conocido, quien aseguró: “Aparte la prostituía”. De acuerdo a la versión de un amigo de la pareja -Alfredo N- , la tarde-noche del jueves 14 de noviembre de 2013, ambos llegaron a buscarlo a su trabajo, en la zona del Bulevar Héctor Terán. José Miguel le dijo que “su vieja quería con él”, él rehusó la oferta, aunque ella le insistió y hasta lo acusaron de “joto”, pero él se mantuvo en el rechazo. Dos horas después, Ana Luisa regresó sola, le pidió 200 pesos por tener sexo con él, y aceptó. De acuerdo a  la versión aportada a los fiscales, ella le advirtió que se cuidara de José, que se lo quería “chingar”, que siempre portaba un cuchillo o un desarmador. Cerca de las cinco de la mañana del viernes 15, José Miguel llegó a buscarlos y le pidió “raite” a la casa de sus padres, en la colonia Progreso. Los tres subieron a un auto prestado, y en el camino, bajo el pretexto de que ella quería “ir al baño”, se desviaron por un camino de tierra, llegaron a una casa abandonada, rodeada de parcelas de riego. De acuerdo al relato, la pareja se bajó y se metió a  la casa, el testigo se dio cuenta de que José empezó a golpearla muy fuerte, ella quería zafarse pero no podía. Caminaron más al fondo de la casa y ya no pudo verlos. De repente José se subió al vehículo y se metió algo en la cintura,  le dijo al chofer que la mujer se quedaría “porque estaba bien drogada”. “José estaba muy nervioso, y olía mucho a gasolina…”, dijo el testigo a los investigadores.

En Ciudad Juárez,  el 19 de noviembre, Mariela Hinojosa recibió una llamada desde Mexicali. Era José Miguel, quien le dijo que su hija, “La Chaparra”, estaba muerta, quemada, que tenía que acudir al SEMEFO a identificarla, por lo que viajó a Mexicali. Del Servicio Médico Forense, se fue directamente a las instalaciones de la Procuraduría estatal. “Cuando me llamó se notaba muy desesperado, agitado”, dijo Hinojosa a los investigadores. También les confió que en varias ocasiones la había amenazado de muerte.

El 29 de noviembre de 2013, se inició el juicio en el NSJP contra el presunto agresor de la joven Anal Luisa, cuyo cadáver aún se encuentra en los refrigeradores del SEMEFO en la capital del estado, a la espera de que el resultado del examen de ADN coincida con el de su madre, para que la señora pueda recogerlo.

TIJUANA: A LA FLACA TAMBIÉN LA QUEMARON

Según sus homicidas -hombres deportados de Estados Unidos hace años que viven y venden droga en la canalización-, Yesenia “La Flaca” y David “El Moreno” eran pareja y vendían droga en la colonia Postal, para un hombre mayor conocido como “Don Juan”. Su jefe criminal fue informado por otros delincuentes que presuntamente, ambos estaban pasando informes a la Policía Municipal, así que dio la orden de desaparecerlos. Los mandaron llamar a la canalización del Río Tijuana, justo bajo el puente de la colonia 20 de Noviembre. Cuando llegaron, los metieron a las cuartos hechizos atrás de las compuertas, el vendedor de drogas Alberto Marroquín “El Cholo” -acompañado de cuatro cómplices- les preguntó por la traición y lo negaron, pero eso no importó. “Yo golpee a ‘La Flaca’ con un bat, por lo que le di dos batazos, uno en la nuca y el otro en la espalda, y de ahí le empezaron a pegar los demás… tardando como unos cuantos segundos hasta que ya no se movieron”. Los asesinó y abandonó, dejando instrucciones y dinero para que otros dos drogadictos fueran a comprar 50 pesos de gasolina y quemaran los cuerpos. Lo hicieron y, cuando estaban semi-carbonizados, los metieron en un saco y los trasladaron hacia el norte por el mismo canal,  donde el cuerpo de Yesenia fue localizado el 29 de junio de 2013.

VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

La mañana del domingo 6 de octubre de 2013, a Ruth, de 30 años, la mató su esposo, Juan Oswaldo Villanueva Botello. “Mi esposa estaba en ese momento desayunando, por lo que me le acerqué, quedando parado detrás de mi esposa, le puse alrededor del cuello la corbata y la jalé hacia el declarante, haciendo fuerza en apretarle el cuello para que se asfixiara y no pudiera respirar. En el forcejeo mi esposa cae al suelo, boca arriba, golpeándose la cabeza, y es cuando aprovecho y me siento encima de su abdomen, y continúo apretándole el cuello con fuerza con la corbata gris, hasta que dejó de moverse…”, relató el homicida. Después cargó a su hija de 11 meses de edad, y subió a descansar al segundo piso de la casa que compartían. De la 1:30 hasta las 6:00 pm se fue a misa, y esperó a la madrugada del día 7 de octubre para abandonar el cuerpo cerca de la casa de la hermana de la víctima, en el fraccionamiento Paseos del Florido, en Tijuana, y después llamar a la familia para hacerles creer que Ruth había huido. Al justificar su crimen ante el Ministerio Público, Juan Oswaldo aseguró que los tres años de matrimonio habían sido problemáticos porque la mujer era depresiva y él tenía miedo de que lo matara a él o su hija, también confesó que tres meses atrás había iniciado una relación sentimental con una joven de su congregación religiosa.

En otro hecho, el 12 de septiembre de 2013, en Ensenada, “Antonio” asesinó a su ex pareja Sonia Romero Cota con un zapapico frente a sus hijas. En medio del pleito familiar, Elizabeth Hernández Castro, amiga de la agredida, también pereció, víctima del hombre celoso que se negaba a dejar la relación. Antes, el 16 de febrero, en el fraccionamiento Guaycura de Tijuana, María Cristina y su hijo de siete años fueron asfixiados hasta morir por el padre de éste, Armando Ricárdez. Las razones expresadas en su confesión, fueron que había consumido bebidas embriagantes y, junto a un amigo de parranda, consumió cinco sobres de cocaína de 20 dólares -equivalente a cinco líneas de droga por sobre-. Al llegar a su casa, su esposa por 10 años no aceptó tener relaciones con él. CRÍMENES DE AMOR “Viven unos ciclos de violencia, de pobreza, es como un engranaje de un mecanismo todo chueco, podrido, corrupto, impune”, sostiene Maricarmen Rioseco, integrante de la agrupación Milenio Feminista y parte del grupo local Alaíde Foppa. “Se trata de una violencia familiar de género, pero acentuada en la violencia sexual, han sido abusadas desde la infancia, y entre la pobreza y el abuso huyen, salen. A los 14, 15 años, no tienen ninguna opción de trabajo, ni de escuela. Es relativamente fácil que se vayan al trabajo sexual, o las drogas. Están tan carentes de afecto, que es fácil que las enganchen, por eso se llaman crímenes de amor”, refiere respecto a las mujeres asesinadas.

Rioseco advierte la ausencia de una política pública seria, real, con una visión de género. Cuestiona que existan programas -con millones de presupuesto- que no bajan a las colonias,  a los sectores marginales, por lo que no tienen ningún impacto. “No hay una parte que les den trabajo, que les den salud, no hay una parte que te den identidad; muchas personas no tienen ni siquiera identidad”, dice en alusión a documentos básicos que les sirvan para trámites de todo tipo, incluidos los laborales. La feminista opina que la violencia contra las mujeres es un tema de seguridad ciudadana. “Son los políticos los que hacen los programas, los presupuestos para la seguridad pública, y no tienen ni idea de lo que está pasando”. Rebeca Maltos, coordinadora del grupo Gente Diversa, recordó que en Baja California no hay ningún caso que se haya consignado como feminicidio, a pesar que desde el 19 de octubre de 2012, se estableció  en el Código Penal como delito. Maltos considera que la violencia de género es un problema de hombres, porque este sector es el que ejerce este tipo de violencia. “Se necesitan políticas públicas para reeducar a los hombres, antes de llegar a la fase extrema que es el feminicidio. El violentómetro es un semáforo, hay muchos indicadores”, afirma la activista, para quien existen puntos importantes para “aterrizar” las políticas públicas, como la prevención y la atención. “La violencia de género es un acto de control y de poder”, sintetiza en referencia que se trata de relaciones desiguales de poder, y que al hombre lo educan para que controle y mande, y si la mujer se rehúsa, el hombre trata de controlarla. “Si él fuera violento, sería violento con su jefe en el trabajo, o con sus amigos…”. La indolencia oficial se remitió a la Ley Estatal de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (aprobada en 2008), que incluye la creación de un sistema estatal para la prevención, sanción y erradicación de la violencia hacia las mujeres -conformado por nueve instancias de gobierno y presidido por el secretario general de Gobierno en el Estado-. Solo se han reunido dos veces, en mayo de 2011 y en febrero de 2013, sin que a la fecha se haya publicado el plan estatal para contrarrestar la violencia hacia las mujeres. “Esto no se puede esperar, si no entra otra vez este sistema, con los Presupuestos Operativos Anuales, así van a estar otro año perdido. Mientras, que a las mujeres las sigan calcinando”, resume Rebeca Maltos.

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/16-12-2013/847473. Si está pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. SINEMBARGO.MX

FEMICIDIOS: CADA 35 HS MATAN A UNA MUJER. (Argentina – Por Infojus.)

27 de noviembre de 2013 a la(s) 12:07

El hombre tenía una restricción judicial para acercarse al domicilio. Igual fue a la casa de su ex mujer, en la ciudad de Dolores. Entró, discutió con ella y la mató a balazos con un fusil. La policía lo detuvo y logró rescatar a los dos hijos de la pareja, de 17 y 14 años. El femicidio de Sandra Demare se conoció hoy. Son muchas más: al igual que el crimen de Sandra, una mujer es asesinada por violencia de género cada 35 horas en el país. Así se desprende del último informe que presentó hoy La Casa del Encuentro, que contabilizó el total de femicidios ocurridos en la  Argentina entre 2008 y 2012. “Lo que vemos en el libro no es un número: son las historias de ellas, a las que las dejaron sin voz”, dijo hoy Fabiana Tuñez, coordinadora de la ONG.

Entre 2008 y 2012 hubo 1223 mujeres asesinadas por su condición de género, de acuerdo a “Por ellas… 5 años de informes de femicidios” (*), una investigación que la organización no gubernamental comenzó a realizar en 2008 y que dio a conocer esta mañana. Los datos principales señalan que:

 – El 63% de estos asesinatos fueron cometidos por parejas o ex parejas de la mujer.

– El 58% fueron cometidos en la vivienda de alguno de los integrantes de la pareja.

– El 12,5% de las mujeres asesinadas ya había denunciado al agresor o tenía una medida judicial de exclusión.

– El informe también muestra que el 5,8% de los agresores pertenecían o pertenecieron a fuerzas de seguridad.

En la presentación del libro, Tuñez puso énfasis en otro dato: los femicidios dejaron 1520 huérfanos, el 65% de ellos son niñas y niños, menores de edad. Son los femicidios relacionados.

Las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Salta, Misiones son las regiones con más cantidad de femicidios entre 2008 y 2012.

Durante la presentación del libro, La Casa del Encuentro también compartió los casos relevados entre enero y septiembre de 2013: 209 femicidios de mujeres y niñas.

El Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambarno” releva desde principios de 2008 los crímenes de mujeres por su condición de género que se publican en agencias de noticias Télam y DyN y en 120 diarios nacionales y provinciales de todo el país. Por lo tanto, tal como recalcó Tuñez, “estas cifras son un piso, no una estadística oficial”.

“Comenzamos a plantearnos que estos asesinatos debían ser visibilizados con una mirada política, desde una perspectiva de género, desde el feminismo popular que habíamos comenzado a transitar. Estas mujeres no eran asesinadas por amor sino por un sentido de posesión”, afirman las autoras del informe en la publicación.

Por eso, el informe de La Casa del Encuentro le pone nombre a la estadística: incluye un apartado dedicado a cada una de las mujeres que fueron asesinadas entre 2008 y 2010. Próximamente, la organización editará la segunda parte, con las historias de las mujeres asesinadas de 2010 en adelante. Tuñez comentó que este corte se realizó para poder analizar el impacto de la sanción de la ley 26.485 de Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar las violencia contras las mujeres  y de la incorporación de la figura del femicidio al Código Penal en 2012.

La impunidad y el caso Taddei
 “La impunidad es un denominador común en gran parte de los femicidios que analizamos en nuestro informe. Son pocos los casos que trascienden y repercuten en la sociedad”, sostiene Carmen Villalba García en unos de los capítulos de la investigación.

El caso de Wanda taddei merece un capítulo del informe. Wanda fue atacada con fuego por su esposo Eduardo Vázquez, ex baterista de Callejeros, y murió once días después. Desde su asesinato, 58 mujeres fueron incineradas entre febrero de 2010 y fines de 2012. En 2009, antes del crimen de Wanda, hubo tres casos de femicidio por incineración; en 2011, hubo 28. Y crecieron las denuncias en las que la mujer relata que el hombre le dijo “te va a pasar lo mismo que a Wanda”.

“Durante el año 2010, el efecto de “presunta” impunidad de Vázquez generó no solo un aumento de femicidios por esa modalidad, sino que aumentaron las denuncias por violencia en las cuales el agresor amenazaba con una frase que se repetía, te va a pasar lo mismo que a Wanda”, escriben en el informe Tuñez y Ana Rico, directora de La Casa del Encuentro.
“Desde el crimen de Alicia Muñiz a manos de Monzón hemos avanzado mucho en dispositivos legales y judiciales para combatir la violencia” destacó Túñez esta mañana ante los periodistas y funcionarios que asistieron a la presentación de la investigación. Agregó que ante las cifras que se desprenden del informe “debemos sentarnos todos los sectores, públicos y privados, dejando de lado cualquier tipo de diferencias porque en esto se nos va la vida de las mujeres y las niñas”.

MAPA DE DEMINICIDIOS ENTRE 2008 Y 2012.

https://mapsengine.google.com/map/edit?mid=zvp8M2IQpq7I.k3V7JQcgUyOM

PARA ACCEDER ABRIR ENLACE :

* ROSANA GALLIANO.
* MORENA PEARSON.
* WANDA TADDEI.
* ERICA SORIANO.
* LAS TURISTAS FRANCESAS.
* FEMICIDIO VINCULADO.
* CUÁDRUPLE CRIMEN DE LA PLATA.
* EL PRELUDIO DE LA INCORPORACIÓN AL CÓDIGO.
* FEMICIDIO AL CÓDIGO PENA.
* PRIMERA APLICACIÓN.
* ÁNGELES RAWSON.
* ARACELI RAMOS.

http://www.infojusnoticias.gov.ar/especiales/femicidios-cada-35-horas-matan-a-una-mujer-44.html

(*) “Por ellas… 5 años de informes de femicidios”.
http://www.porellaslibro.com/

FUENTE:
Infojus.
Textos: Ximena Tordini y María Florencia Alcaraz.
Ilustraciones: kitsch.

26-11-2013|16:33

FEMINICIDIOS. México.2013

26.11.13

Aunque el fenómeno empezó en el salinato, fue en los primeros años del desgobierno de Zedillo cuando la opinión pública tuvo la primera oportunidad de escandalizarse por la estadística acumulada de feminicidios en Ciudad Juárez. Han transcurrido más de 20 años desde los hallazgos sucesivos de los cuerpos de Alma Chavira Farel, Gladys Janeth Fierro, María Rocío Cordero y otras nunca identificadas: bárbaramente golpeadas, violadas, lesionadas, estranguladas. Una década después las organizaciones de familiares calculaban que losfeminicidios en la urbe fronteriza habían sobrepasado los 300. Para el año pasado la cifra se estimaba en más de 700.

Por el palacio de gobierno de Chihuahua han pasado Francisco Barrio Terrazas, Patricio Martínez García, José Reyes Baeza y César Duarte Jáquez. En Los Pinos han calentado el asiento, además de Salinas y Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, y decenas de procuradores estatales y federales han tenido en sus escritorios los expedientes de las asesinadas. Además de las policías municipal y estatal han participado en las pesquisas la General de la República y hasta la estadunidense FBI.

Los feminicidios de Ciudad Juárez fueron explicados, en un principio, com obra de un asesino serial. Luego, a punta de torturas, las corporaciones policiales obligaron a unos pobres infelices a declararse culpables de los crímenes, pero éstos siguieron ocurriendo. Se habló de rituales satánicos, de tráfico de órganos, de fiestas de narcos servidas con carne humana desechable, de la supuesta producción de películassnuff, de un machismo inveterado y exacerbado. Desde 1998 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el comité para la eliminación de la discriminación contra la mujer han emitido varias condenas contra el Estado mexicano por su tolerancia ante los feminicidios, por la indolencia y el desaseo de las investigaciones, por abdicar a su responsabilidad de garantizar la seguridad de las mujeres y por discriminación de género. Sobre los asesinatos se han producido decenas de documentales, se han montado performances y obras de teatro, se han escrito docenas de libros.

Y nada. El fenómeno no sólo no se ha frenado, sino que se ha extendido a otras ciudades y a otros estados. En el tiempo transcurrido han sido asesinadas madres y familiares de las primeras víctimas, así como activistas que denunciaban los feminicidios. Ayer, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer encontró al país sumido en un pantano de impunidad generalizada –del que buena parte corresponde a los feminicidios sin resolver– y en una inseguridad persistente –a pesar de la sordina decretada por el peñato–, en la que las mujeres resultan especialmente vulnerables. La máxima expresión de la violencia contra las mujeres es el asesinato y cada día 6.4 mujeres son víctimas de este delito en el país; más de 30 mil asesinadas desde 1993 (Violencia feminicida en México, 2012), y en no pocas de esas muertes el género de las víctimas desempeñó un papel central.

Pero el machismo y la misoginia son muy anteriores a la actual epidemia de feminicidios y no pueden, en consecuencia, explicarla por sí mismos, como no lo explican, en forma aislada, la guerra de Calderón, el auge del narco, el tráfico de órganos, los rituales satánicos o los asesinos seriales más o menos fabricados. La clave está más bien en otra parte: en el dato de que se hizo justicia sólo en 3 por ciento de los casos de mujeres asesinadas.

Formulado de otra manera: ¿por qué hay tantos feminicidios en México? Pues porque, independientemente de la motivación inmediata del verdugo –macho celoso, criminal en busca de entretenimiento perverso, explotador sexual–, es posible cometerlos con 97 por ciento de probabilidades de impunidad. Si dejas de pagarle 100 pesos a un banco seguramente acabarás embargado o en la cárcel. Pero si matas a una mujer lo más probable es que no te pase nada.

Hace más de dos décadas el fenómeno se disparó en la inminencia de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio y en el escenario preciso de los explotaderos fronterizos de la maquila, un entorno social caracterizado por la extrema indefensión de las mujeres: muchas de ellas, migrantes internas, madres solteras, trabajadoras sin sindicato. Fue la primera consecuencia del proceso de devaluación de la población que implicaba la inserción neoliberal de México en la economía globalizada: había que abaratar a la gente porque era, junto con el petróleo y las drogas, la principal mercancía de exportación; había que ser competitivos en los mercados internacionales. Y en términos de salario, de derechos, de relevancia social, las mujeres eran el sector más barato de la población y uno de los más devaluados en razón de una cultura ancestralmente misógina. En realidad, los feminicidios de Ciudad Juárez prefiguraron y anunciaron lo que vendría después: la pérdida generalizada de valor de la vida humana.

PUBLICADAS POR A LA/S 3:31 P.M.
fuente http://navegaciones.blogspot.mx/2013/11/feminicidios.html

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.Venezuela.2013

Cada 25 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Para este año el Secretario General de Naciones Unidas invita a la campaña Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres, para que todos los 25 de cada mes se realicen acciones, con una distinción de llevar algún emblema o prenda naranja.

La Asamblea General de Naciones Unidas, el 20 de diciembre de 1993 en resolución número 48/104, estableció la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, en la que se establece el término “violencia contra la mujer” como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer”. De igual forma, incluye cualquier tipo de amenaza, coacción o privación arbitraria de libertad, ya sea que esta ocurra de forma privada o en la vida pública.

Los derechos de la mujer comprenden en igualdad el goce y protección de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural, civil y toda índole

 Desde antes de la Declaración se adelantaban acciones en favor de los derechos de las mujeres.

En el Primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y del Caribe celebrado en Bogotá, Colombia, en Julio de 1981, se declaró por primera vez el 25 de noviembre como Día Internacional contra la Violencia. En este encuentro las mujeres denunciaron la violencia de género a nivel doméstico, y la violación y el acoso sexual a nivel de estados, incluyendo la tortura y los abusos sufridos por prisioneras políticas.

El 25 de noviembre se seleccionó para conmemorar el violento asesinato de las hermanas Mirabal: Patria, Minerva y María Teresa, tres activistas políticas asesinadas el 25 de noviembre de 1960 en manos por la policía secreta del dictador Rafael Trujillo, en la República Dominicana. Para el movimiento popular y feminista de República Dominicana, históricamente estas mujeres simbolizaron la lucha y la resistencia

Posteriormente, para la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer se tomaron en consideración los principios de igualdad, seguridad, libertad, integridad y dignidad de todos los seres humanos, consagrados en diversos instrumentos internacionales, como la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.

Entre los puntos presentados para la erradicación de la violencia contra la mujer, la Asamblea General solicitó a los Estados la adopción de medidas para cumplir la ley, políticas de prevención y castigo a los agresores. Así como programas adecuados de educación para modificar las pautas sociales y culturales de comportamiento.

De igual forma, se dispuso promover la investigación y publicación de datos estadísticos sobre violencia en el hogar, así como la adopción de medidas orientadas a la eliminación de violencia contra grupos de mujeres especialmente vulnerables o pertenecientes a minorías, tales como refugiadas, indígenas, migrantes, habitantes de comunidades rurales o remotas, indigentes, privadas de libertad, niñas, discapacitadas, ancianas y aquellas que se encuentren en situaciones de conflictos armados.

En adelante, los derechos de la mujer comprenden en igualdad el goce y protección de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural, civil y toda índole. Ante ello, no se puede apelar a ningún basamento cultural, costumbre, tradición o consideración religiosa.

Cifras

En un folleto sobre Violencia contra las mujeres promocionado por la Organización de Naciones Unidas indica que “Las mujeres que experimentan violencia sufren de una variedad de problemas de salud y se disminuye su capacidad para participar en la vida pública. La violencia contra las mujeres afecta a familias, comunidades de todas las generaciones y refuerza otros tipos de violencia prevalecientes en la sociedad… Las raíces de la violencia contra la mujer yacen en la discriminación persistente contra las mujeres”.

De acuerdo con cifras publicadas por Naciones Unidas, 70% de las mujeres en el mundo sufren algún tipo de violencia. 80% de las víctimas de trata de personas, prostitución, trabajos forzados, esclavitud o servidumbre son niñas y mujeres, lo que se traduce entre 500 mil y 2millones de víctimas.

En Venezuela, en un monitoreo realizado por COFAVIC en 27 periódicos del país, se contabilizaron 171 casos de mujeres víctimas de la violencia, documentados entre enero y octubre de 2013, en su mayoría como consecuencia del uso de armas de fuego (54% de los casos). En cuanto a la edad de las víctimas, 67% tenían entre 18 y 40 años.

ENVÍENOS SU COMUNICACIÓN:

Queremos animarles a que nos hagan llegar sus dudas, preguntas y denuncias: Por teléfono 0212 5729631, fax 0212 5729908; correo electrónico a coordinacionprensa@cofavic.org o a través de una carta: Esq. Candilito, Edif. El Candil, piso 1, Ofic. 1-A, La Candelaria, Apartado 16150 Caracas 1011-A. Para mayor información visite nuestra página web: http://www.cofavic.org

La violencia contra las mujeres es cosa de hombres.2013

Los hombres tienen la palabra pero no porque todos sean violentos. No es esa la cuestión. La violencia de género es un problema social y cultural que afecta de manera global a la humanidad. Forma parte de la construcción social de la masculinidad y de ese sistema que la sostiene: el patriarcado. No vamos a erradicar la violencia contra las mujeres si no contamos con ellos.


Graciela Atencio – Feminicidio.net – 25/11/2013

Esta campaña de sensibilización que lanzamos hoy, 25 de noviembre, junto a Alianza por la Solidaridad apunta a crear espacios de diálogo, reflexión y acción colectiva entre hombres y mujeres, que nos permitan acercarnos a un cambio de mentalidad. Si la violencia contra las mujeres es estructural, entonces empecemos por deconstruir y cuestionar aquello que sostienen nuestras acciones y nuestra manera de estar en el mundo, el lenguaje y la palabra.

Ellos tienen la palabra. Y por eso, en esta campaña les preguntamos a los hombres: ¿Qué le dirías a un hombre que no le importa la violencia contra las mujeres? ¿Por qué la violencia contra las mujeres es cosa de hombres? 

Son hombres los que cometen más del 95 por ciento de todos los crímenes en el mundo. ¿Qué tenemos que hacer mujeres y hombres para que los hombres dejen de ejercer esa violencia?

Poner el foco en los hombres con este tema también nos permite sacar el cuerpo de las mujeres del imaginario patriarcal en el que se nos ve estáticas, rotas, derrotadas, aniquiladas… Casi todas las campañas publicitarias sobre violencia de género están centradas en las mujeres, la mayoría de las veces se nos trata como víctimas o se nos revictimiza. La mayoría de las veces no tienen perspectiva feminista.

Las grandes campañas de sensibilización reproducen esta imagen y este mensaje de mujer víctima-hombre maltratador y victimario invisible. Las agencias publicitarias no cuentan entre sus filas con creativos o creativas que utilicen el discurso feminista, ni contratan o se dejan asesorar por activistas o personas especializadas en la materia, o simplemente satisfacen el deseo o intereses de “clientes”, muchos de ellos pertenecientes a instituciones del Estado, alineados con la naturalización de la violencia de género y negados a renunciar al discurso hegemónico patriarcal.

También es cierto que muchas de las campañas institucionales de sensibilización no funcionan. No, si se centran en la propaganda política del gobierno de turno. No, si se preocupan más por elmerchandising y se derrochan miles y miles de euros en camisetas, bolígrafos, tazas… con estrategias propias de la venta de una mercancía o del lanzamiento de una marca. No, si los mensajes no van acompañados de herramientas educativas y recursos pedagógicos que puedan ser utilizados por profesionales que trabajan en violencia de género y una ciudadanía activa que asuma la aspiración de promover la sociedad del buen trato.

Esta propuesta se inscribe en la dinámica publicitaria que vemos en grandes medios y con códigos y registros convencionales en lo visual y estético pero con una intención conceptual que subvierte el orden simbólico del imaginario patriarcal: la violencia contra las mujeres por el hecho de ser mujeres es un problema que tienen que asumir los hombres desde su construcción de género.

Esta propuesta hace un llamado a las instituciones y a la ciudadanía: no hacen falta grandes presupuestos ni grandes recursos para realizar campañas de prevención de la violencia de género. Lo que hace falta es debatir y dialogar sobre cómo construir una sociedad igualitaria y no violenta, voluntad política, compromiso, acciones contundentes y transformadoras de la realidad, y que cada una y uno de nosotros se involucre y se convierta en un nodo del cambio. Podemos construir un nuevo modelo de Estado ciudadano. ¿Te animas?

La campaña durará un año. Empezamos por compartir un video y los carteles con testimonios de siete hombres que miran de frente. Hombres que saben lo que quieren. Hombres comprometidos con un cambio de mentalidad social. Hombres que hablan claro y le dicen a otros hombres que la violencia contra las mujeres es cosa de hombres.

 

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Ámbito laboral, tercer espacio donde se vulneran derechos de las mujeres: Inegi. México.2013

La prevalencia de agresiones es más alta entre las que trabajan: 52.1% Sufren despidos, reducción de salario o no son recontratadas debido a su edad o estado civil

Susana González G.
 Periódico La Jornada
Lunes 25 de noviembre de 2013, p. 41

Más de la cuarta parte de las mujeres asalariadas en México (26.3 por ciento) ha padecido discriminación laboral de sus empleadores, según estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dadas a conocer a propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se conmemora este 25 de noviembre.

El ámbito laboral es el tercer espacio donde se vulneran los derechos de las mujeres y ocurren los actos de discriminación que han enfrentado, como despido, reducción de salario o no recontratación por su edad o estado civil; menor salario, prestaciones y oportunidades para ascender respecto de las que tuvieron los hombres, así como solicitud de la prueba de embarazo como condicionante para ser contratadas o para su permanencia en el trabajo.

Además, la prevalencia de violencia entre parejas es más alta entre las mujeres que trabajan, donde alcanza 52.1 por ciento de todas las mujeres en esta condición, indica el Inegi. Tales agresiones se suman a todas las expresiones de violencia que padecen 63 de cada cien mujeres mayores de 15 años en este país por parte de cualquier persona, principalmente de sus parejas.

La violencia física o sexual que han sufrido ha llevado a la quinta parte de ellas a pensar en suicidarse (21 por ciento) e incluso 9 por ciento lo ha intentado, y también ha propiciado que la tasa de homicidios del género femenino se duplique o cuadriplique en algunas entidades respecto al promedio nacional.

En 2011 fueron asesinados 24 mil 257 hombres y 2 mil 692 mujeres, que en conjunto representaron 4.6 por ciento del total de las defunciones en el país (590.6 mil muertes) y en un lapso de 12 años se duplicó la proporción de homicidios respecto del total de defunciones.

A escala nacional fueron asesinadas entre cuatro y cinco mujeres por cada 100 mil habitantes (la tasa es de 4.6 por ciento, la de hombres de 40.3), pero hay nueve estados que rebasan esa cifra. En primer lugar se encuentra Chihuahua, con una tasa de 22.6 por cada 100 mil; en segundo lugar se ubica Guerrero, con 10.4; en tercero, Nayarit con 9.7. El cuarto sitio es para Nuevo León, con 9.7; el quinto lo ocupa Durango, con 6.9; Baja California, con 6; Colima. con 5, y Morelos tiene una tasa de 4.7 por ciento.

Al desglosar el tipo de violencia que padecen las mujeres, el Inegi indica que 47 por ciento de las que han tenido relación de pareja, matrimonio o noviazgo han sido agredidas por su actual o última pareja durante su relación. No obstante, la violencia de pareja está más extendida entre las mujeres que viven en unión libre (49.3 por ciento) que las casadas (46.2 por ciento).

Las agresiones de violencia sexual, que van desde el abuso e intimidación hasta la violación, han sido perpetradas contra 19 por ciento del total de mujeres de 15 años, es decir, una de cada cinco, actual o anteriormente casadas, y que equivalen a un total de 6 millones (3.3 millones casadas actualmente). 85 por ciento de las mujeres que enfrentaron violencia física y/o sexual infligida por su pareja, fue violencia grave o muy grave, alcanzando 5.2 millones de mujeres de 15 años y más, actual o anteriormente unidas, precisa el Inegi.

Calcula que 1.2 millones de mujeres que han vivido en pareja o casadas enfrentaron violencia física muy grave o extrema, al grado de que su vida estuvo en riesgo.

Alrededor de 47% de las mexicanas han sufrido agresiones emocionales.2013

Inmujeres: 37.1% ha sido víctima de maltrato comunitario

Elizabeth Velasco C. y Víctor Ballinas
Periódico La Jornada
Lunes 25 de noviembre de 2013, p. 40

Alrededor de 47 por ciento de las mujeres mexicanas de 15 años y más ha sufrido algún incidente de violencia emocional, económica, física o sexual a lo largo de la relación sentimental con su actual o última pareja, informó el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres).

Aparte, 37.1 por ciento ha sido víctima de violencia comunitaria, la cual consiste en tocamientos, manoseos, agresiones físicas, insinuaciones o propuestas para tener relaciones sexuales, obligación de mirar o realizar actos sexuales provenientes de desconocidos, vecinos, amigos, policías o militares.

En el contexto de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el Inmujeres refirió que la violencia emocional es la de mayor recurrencia y magnitud (43.1 por ciento) entre la población femenina del país.

Ese tipo de violencia consiste en que “las han humillado, menospreciado, encerrado, les han destruido sus cosas o las del hogar, vigilado, amenazado con un arma o con irse, o con matarse o matarlas, las han corrido de la casa o les han quitado a sus hijas/os.

Sobre la violencia económica se reporta que 24.5 por ciento de las mujeres ha sido víctima de ésta al recibir reclamos de su pareja por la forma en que gastan o porque les han quitado dinero o bienes (terreno, propiedades, etcétera) o les han prohibido trabajar o estudiar.

Del total de víctimas de violencia, 14 por ciento reportó violencia física, la cual consistió en que su pareja la ha golpeado, amarrado, pateado, tratado de ahorcar o asfixiar o la ha agredido con un arma, mientras 7.3 por ciento reportó violencia sexual que consistió en ser obligadas a tener relaciones sexuales o hacer cosas que no les gustan.

ONU Mujeres resaltó que 47 por ciento de las mujeres mexicanas de 15 años y más ha sufrido por lo menos algún incidente de violencia emocional, física o sexual a lo largo de su relación con su actual pareja, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh 2011).

Abundó que en el año anterior, 40 por ciento de las mujeres ha sufrido algún tipo de violencia y muy pocas, sólo uno por ciento, solicitó ayuda.

Destacó que los resultados de la Endireh 2011 enfatizan que cuando el agresor ha sido la pareja, 11 por ciento de las mujeres buscó ayuda, y en los casos en que la relación con el agresor no era la pareja, únicamente 12 por ciento de ellas acudió a alguna institución.