Los nuevos machismos.Las claves del dominio del patriarcado que sigue detentando el poder.España. 2014

Los nuevos machismos

La histórica feminista Lidia Falcón publica ‘Los nuevos machismo’, un ensayo en el que analiza las claves del dominio del patriarcado que sigue detentando el poder

PÚBLICO Madrid 03/03/2014 15:15 Actualizado: 03/03/2014 19:00

El balance a todas luces positivo de cuatro décadas de lucha feminista hay que analizarlo desde la perspectiva actual con bastante menos entusiasmo que hubiéramos podido hacerlo veinte años atrás. Y precisamente por el éxito obtenido en las luchas libradas, el cambio social e ideológico está basculando en contra de las mujeres.

Los nuevos machismos, viene a analizar, escudriñar y denunciar la involución que los sectores más reaccionarios de la sociedad están impulsando, y a veces imponiendo, a los avances conseguidos por el feminismo. Desde la cultura dominante, la publicidad, el cine, la literatura, la televisión, y en el mundo del trabajo, de la política y de la economía, la ofensiva machista está arrebatando el respeto y el papel protagonista que las mujeres habían conseguido en el siglo XX. Con la terrible tragedia de la violencia continuada contra las mujeres, que se cobra decenas de víctimas cada año.

Este nuevo ensayo de Lidia Falcón, viene a desvelar las claves del dominio del Patriarcado que sigue detentando el poder. Con su conocido estilo directo, sin subterfugios ni equívocos ni eufemismos, la autora vuelve a hacer una aportación fundamental al conocimiento de la lucha feminista, y, lo que es imprescindible, de sus enemigos. Una nueva obra indispensable en la biblioteca de las mujeres, de las feministas, y de cualquier estudioso de la sociedad española.

19 Comentarios

 

    Los estudios “de genero” del siglo XXI me recuerdan a los estudios “raciales” de los siglos XIX y XX. Todo muy bien explicado, todo muy creíble, y todo propaganda pseudocientifica. La diferencia es que los primeros SON FOMENTADOS por las administraciones y las instituciones educativas, mientras que los segundos son rechazados socialmente.

 Sobre estudios raciales (o racistas) no he leido casi nada, pero leyendo algunas cosas sobre feminismo he llegado a sentirme insultado y discriminado como persona (no como hombre, pues existe una dignidad humana, mas alla de ser hombre o mujer)

 Precisamente comentarios como el anterior demuestran la necesidad de los planteamientos y luchas feministas y de los estudios de género, sin necesidad de argumentar ni una palabra. Como feminista le doy las gracias por evitarme esfuerzos dialécticos. Mis felicitaciones a Lidia Falcón. Su texto sobre la prostitución me parece muy oportuno.

   

   

   

 El problema que yo veo con el feminismo es que hay dos feminismos muy diferentes, que se confunden a veces interesadamente. Hay un feminismo antropológico, real, y otro feminismo puramente intelectual, que vive en su mundo. El primero es un feminismo de base materialista, del día a día, surgido del cambio estructural de la sociedad, de la aparición de la clase media, de la terciarización de la economía, etc., que ha hecho que de entrada hombres y mujeres podamos optar a unos mismos puestos de trabajo y a unas mismas responsabilidades, y por tanto a que se reclamen los mismos derechos para unos que para otros (desde una perspectiva más bien liberal: yo reclamo MIS derechos, como ‘derechos civiles’, como ciudadana libre, y no tanto como emancipación histórica de mi clase de los yugos que la tienen sometida). El feminismo ideologíco sería de esperar que fuera la vertiente ideológica de ese feminismo antropológico, y tratar sobre lo mismo, pero el problema surge con el lenguaje, cuando ese segundo feminismo introduce eso que llaman “patriarcado”, que no se corresponde con ninguna figura histórica ni social, a menos que por “patriarcado” entendamos simplemente a la propia humanidad desde que es tal. Es ese primer “feminismo material” el que ha logrado una auténtica revolución social, posiblemente el mayor cambio social en las relaciones humanas desde que estamos en este planeta, y que hunde sus raíces en el cambio de las relaciones de producción, en un profundísimo cambio social que lo ha trastocado todo, incluyendo también la homosexüalidad, el divorcio, la edad a la que se tienen hi-jos, el ciclo vital, etc. Y no ha sido el feminismo ideológico con su historia del todo, explicada a través del patriarcado (que la mayor parte de la gente incluyendo a las mujeres no sabe ni qué es, si es que quienes lo defienden lo saben) el que haya logrado este cambio, aunque por supuesto intenten ponerse las medallitas de los diferentes indicadores de igualdad. El feminismo ideológico lejos de estar detrás de este cambio, es un simple espectador entrenado en cuestiones metafísicas que se ha creado una serie de categorías irreales con las cuales interpreta un mundo cuyas relaciones materiales se le escapan, y que son las que en realidad determinan los cambios que se dan en el mundo. Unas categorías inspiradas bastante bu-rdamente del marxismo, todo sea dicho, obtenidas de la simple sustitución del capitalismo por este malvado ‘patriarcado’ manteniendo sin apenas retoques el resto del discurso (aunque el capitalismo se defina objetivamente por circunstancias concretas y se delimite históricamente y el segundo no sea identificable históricamente a nada). Y como este cae en el mismo tipo de mesianismo emancipador, en la creencia de que el origen de todo el mal (capitalismo o patriarcado) está destinado a desaparecer por las fuerzas dialécticas, y para ello baste sólo por “tomar conciencia de clase” (como en el judaísmo, en que los problemas del pueblo judìo se solucionarán si son fieles a su fe, pero solo a la suya, a la ‘auténtica’, y no a sucedáneos). Y curiosamente pasan por alto el verdadero trasfondo marxista que sí que hay en el feminismo real: que es un producto evidente del cambio en las relaciones de producción. Pero la semejanza va mucho más allá: a estos feminismos marxistas les ocurre lo mismo que a los marxistas económicos que no acabaron de entender el materialismo y se quedaron en la parte idealista y en la vana promesa de emancipación: que se convierten en moralistas, con una tendencia enfermiza hacia las interpretaciones paranoicas. En vez de analizar cómo afecta cierto cambio en las relaciones de producción, se le da la vuelta otra vez al calcetín para volver de nuevo al idealismo historicista hegeliano, y se ve en todo cambio inesperado un clarísimo intento de “EL capitalismo” o “EL patriarcado” (que como todo el mundo sabe, tienen voluntad propia) para poner palos en las ruedas del auténtico y prometido cambio que antes o después está por llegar. Y no: hay cambios en las relaciones de producción que favorecen la igualdad de sexos y otros que no lo hacen. Pero esto va mucho más allá que la ceguera intelectual: el idealismo historicista que hay tras este feminismo ideológico se vuelve CONTRA el feminismo real, convirtiéndose en abiertamente reaccionario, como se ve por ejemplo en el caso de la prostitución. No se trata ya (como en el feminismo clásico) de que una mujer sea una ciudadana libre, dueña de su propio cuerpo, con el cual puede hacer lo que le venga en gana sin tener que ceder los réditos a un dueño exterior, sino que pasa a ser un peón de la clase femenina que debe guardar su virtud en aras del bien colectivo. No hay que liberar a las mujeres individualmente del yugo que les toca aguantar por ser mujeres, sino luchar por su clase. Las mujeres no pueden por tanto disponer de su propio cuerpo, y prostituirse si les da la gana (como hacen algunos homosexüales), pero ojo: es que es por el propio bien de la

 

    (…) Las mujeres no pueden por tanto disponer de su propio cuerpo, y prostituirse si les da la gana (como hacen algunos homosexüales), pero ojo: es que es por el propio bien de las mujeres, a cuya causa debe fidelidad, por lo cual ésta debe sancionarse con la cárcel. Y con eso el feminismo ideológico cierra del todo el círculo, y vuelve a los rediles del cristianismo, contra cuya ideología nació y del cual se hace completamente indiferenciable. Penalicemos la libertad sexüal femenina, a menos en cuanto ésta trascienda al público.

    #2 Pues a mí ese capítulo me parece de lo más sexista que he leído en mi vida. Y no soy un machista reaccionario y cabreado como #1, al contrario. Me parece hasta brutal: meter a mujeres en la cárcel por decidir acostarse con otro hombre no es “abolir” la prostitución, como lo define hipócritamente, sino una persecución moral. Es querer regular desde el estado la sexüalidad de las mujeres. Ni San Pablo de Tarso, oye…

 En el tema de la prostitución hay dos opiniones completamente enfrentadas en el feminismo, y no es el facilón y paranoico “es que el patriarcado nos engaña y nos hace creer que…” y nos tiene engañados a los que no entendemos los entresijos del patriarcado. No: es mucho más sencillo. La libertad de las mujeres antes que ninguna libertad de clase es una libertad individual. Es la libertad de esta mujer, de esa mujer, de aquella otra, tanto frente a los hombres como frente a las mujeres y frente al Estado. Y la finalidad del feminismo es que no haya ya ni que hablar de hombres y mujeres, y haya solo ciudadanos. Esto que dice Lidia Falcó es todo lo contrario. Es una ideología coercitiva, represiva en lo sexüal, y que pretende poner de nuevo a la moral social en lo sexüal por encima de la mayoría de edad de las mujeres, y tapar con leyes su entrepierna. Y de una forma muy, pero que muy demagógica, y hasta cínica. Acusa de manipular el discurso de la libertad, cuando hace justamente eso. La libertad no es meter a nadie en la cárcel, como quiere hacer con esta expresión manipulada de “abolir la prostitución”, que en lo que se traduce es en eso: en meter a mujeres en la cárcel por decidir acostarse con alguien, y no en eliminar una figura legal como era la esclavitud cuando se abolió. Esto es demagógico. Penalizar la prostitución no es “abolir” nada. Y no se puede justificar como libertad meter a alguien en la cárcel por una relación sexüal consentida, ni aunque recurramos a barbaridades como la de equiparar la esclavitud sexüal con la prostitución libremente ejercida. La ONU dice que la mayor forma de esclavitud es la prostitución, y es cierto, pero no toda la prostitución es esclavitud. Y querer equipararla es como pretender eliminar la esclavitud en el sur de EEUU prohibiendo no la propiedad de las personas, sino prohibiendo el cultivo del algodón. O querer prohibir la explotación laboral en Bangla Desh o los talleres con mano de obra esclava, prohibiendo la industria manufacturera. El argumento es este mismo: nadie trabaja cosiendo a los 12 años por placer, y el trabajo de este tipo constituye las mayores formas de esclavitud que aun hoy se dan en el planeta. ¿Prohibimos no la esclavitud o el trabajo infantil, sino el hecho de coser en una fábrica, que nadie elige por placer?

    Pero claro, todo esto queda ‘tragable’ porque no es una persona que decida, sino que es “el patriarcado” el que nos hace pensar que…

    Los nuevos machismos no son los intentos del patriarcado (¿y ese quién es?) por hacer tal o cual. Son los mismos que los viejos. Es decir que las mujeres no son libres de usar su cuerpo y su libertad como le dé la gana a cada una de ellas.

    Una nueva obra indispensable en la biblioteca de las mujeres, de las feministas, y de cualquier estudioso de la sociedad española.

    En mi biblioteca no estará. De algunas opiniones, artículos y apariciones en tv tb podemos considerar a esta señora “enemiga” de las mujeres. La libertad de las mujeres la entiende ” a su manera” por ejemplo en el tema de la prostitución.

Pues el protocolo de Pekin casi entero me parece que discrimina y ofende al varon heterosexual, y el “Manifiesto Scum” ,escrito por una mujer trastornada y traumatizada, ME PARECE DIRECTAMENTE CRIMINAL, y a quien lo promueva debería perseguírsele como a cualquier nací, o a cualquier terr0rista, por muy feminista que sea.

    Seguramente os creáis mejor que yo por ser feministas, y eso es para lo unico que sirve el feminismo… por que ni la entrada en el mercado laboral, ni el ab0rto, ni la entrada en el sistema educativo, han sido consecuencia de ningun feminismo.

Acabo de leer su extensisima tesis doctoral que demuestra que hay feminismos idealistas y feminismos reales asi como marxismos feministas paranoicos …y luego sigue y sigue con sus tesis de altos vuelos.Pero le confesaré que vengo del pueblo y no entiendo de eso de “feminismos marxistas paranoicos”.Es más, como me encuentro sin trabajo y lo que me ofrecen no me sirve ni para comprarme papel de Water ( por cierto quizás fuera más interesante que usted hiziera una tesis sobre el grosor decreciente del papel de water y su relación con la absolescencia programada).Entonces estoy pensandome en hacer el cursillo de pu ta y le pediria a usted como defensor de la libertad de las pu tas si me podria dejar los 45 euros que vale el cursillo .Mi libertad ,señor pensador de altos vuelos ,en este momento depende de usted.Money ,Money…

 

Y más que habría que hablar sobre la propia “Teoría de Género”, en realidad una mera hipótesis, pero presentada como si fuera un axioma.

Y es que ya está bien de tanto relativismo postmoderno, y de confundir la IMPRESCINDIBLE LUCHA CONTRA EL SEXISMO (opresión basada en el sexo al que pertenezca la persona oprimida), con inventos acientíficos y dogmáticos que no tienen nada de progresistas.

  Hablar de sexismo en la actualidad, como en el pasado, equivale en un 99% de los casos a hablar de opresión de la mujer, pero no anula ni justifica el 1% restante.

Señor pensador de altos vuelos,perdone que la palur da de pueblo que soy insista ¿prohibir coser en una fábrica que nadie elige por placer? .No entiendo bien,y perdone mi estu ltez,si considera usted lo mismo hacer de pu ta que de cosedora.Se lo digo porque las cosedoras de mi pueblo si se enteran de su opinión quizás decidan coserle a usted otra cosa que no es la camisa…por llamarlas pu tas.Señor,señor…

    Es curiosísimo el montón de comentarios de hombres que subrayan “yo no soy machista”, para después expresarse en términos más que machistas. Por otro lado, quien dice que no ve el patriarcado por ningún lado, creo que no tiene claro no que es o cierra los ojos (o ambas cosas). ¡Arriba la igualdad!, es decir, el feminismo!

 

    No estoy especialmente interesado en esa “drôle de guerre” que es la lucha de sexos (o de géneros), pero el hecho de que cualquier argumento en contrario sea considerado una prueba irrefutable de la propia verdad me parece admirable, no importa que ya estuviera inventado hace siglos por las religiones. ¡Qué tranquil@ debe descansar un@ cuando sus “acumuladores de razón” son alimentados y rellenados sin cesar por la corriente de sus antagonistas!

 En mi comentario voy a dejar fuera los casos de las mujeres que se ven obligadas a prostituirse. Creo que todos estamos de acuerdo en que forzar con violencia física o psicológica a una persona a ofrecerse sexualmente es humillante y dañino para ella, es explotación, y es por tanto inaceptable. Considero el caso de las mujeres que explotan su cuerpo voluntariamente y para su propio beneficio. Creo que igual que los trabajadores de las centrales nucleares tienen que llevar trajes antiradiación y mantener un protocolo estricto de seguridad, podría contemplarse que las trabajadoras del sexo tuvieran atención psicológica como parte de su contrato. Sospecho que muchas prostitutas no son del todo conscientes de la vida a la que se exponen cuando comienzan en ese negocio, igual que los trabajadores de las centrales nucleares desconocían el verdadero riesgo de la exposición a la radiación, y caían como moscas cuando los envolvían en un visillo y les decían que así podían estar una hora reparando el reactor sin ningún peligro.

    Hay muchos trabajadoras sexuales que proceden de sectores de marginación social y que difícilmente tienen acceso a otro modo de supervivencia. También las hay que son portentos de belleza, que cobran muy bien y que ven su actividad como una forma de vivir sin apenas trabajar. Pero creo que el negocio de la prostitución también se nutre de muchas personas con problemas psicológicos (tanto servidoras como clientes). ¿Hay por ahí algún estudio que investigue la correlación entre haber sido prostituta y acabar teniendo depresiones severas, comportamientos suicidas, acabar siendo víctimas de la violencia machista? Quizá, dado que aceptamos la libertad de cada una de vivir con un maltratador o de hacerse prostituta, debería enseñarse sobre los riesgos de ambas cosas en el cole o en el instituto. Sí, es verdad, primero necesitaríamos evidencia estadística/cuantitativa de que prostituirse puede echar a perder la vida emocional y psicológica de las personas.

    Me pregunto qué fracción de ex-prostitutas de 40, 50 años miran hacia atrás y piensan “De haber tenido entonces la sabiduría que tengo ahora, no me habría metido en eso”. Y qué fracción de ex-prostitutas de 40, 50 años están hundidas en situaciones tan terribles que ni si quiera pueden permitirse hacerse esa pregunta.

    Lo que Lydia Falcón diga me trae sin cuidado es todo demagogia

Una nueva obra indispensable en la biblioteca de las mujeres, de las feministas, y de cualquier estudioso de la sociedad española. En mi biblioteca no estará. De algunas opiniones, artículos y apariciones en tv tb podemos considerar a esta […]

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