Con talleres buscan evitar comercialización de niñas y mujeres indígenas.Mexico. 2013

 

Domingo 3 de Noviembre 2013, 11:10 am

Costumbres son inadmisibles

México.- “Es inadmisible justificar la venta de niñas y mujeres con propósitos de matrimonio o para el trabajo doméstico por usos y costumbres en algunos pueblos indígenas de nuestro país”, afirmó Pablo Navarrete Gutiérrez, Coordinador de Asuntos Jurídicos del Instituto Nacional de las Mujeres.

Durante su participación en el taller sobre trata de personas que se desarrolló en el marco del Foro estatal sobre los derechos humanos y el acceso a la justicia de las mujeres, con enfoque intercultural, en Acapulco, Guerrero, detalló que esta práctica viola los derechos humanos al configurarse el matrimonio forzado y puede constituir el delito de trata de personas, ambas prácticas prohibidas y sancionadas por las normas nacionales e internaciones.

El funcionario federal señaló que los usos y costumbres no pueden ser usados como pretexto para perpetuar prácticas discriminatorias y violentas contra las niñas y mujeres indígenas, en donde los hombres creen tener el derecho de vender a sus propias hijas entre 12 y 20 años para casarse o para dedicarse al trabajo doméstico.

Esta aberrante práctica debe modificarse cuanto antes, pues constituye una abierta violación a los derechos de las niñas y mujeres que por cinco mil y hasta 120 mil pesos son vendidas para el matrimonio o el trabajo doméstico, aseveró Navarrete Gutiérrez.

Las niñas y mujeres indígenas de México, enfatizó, tienen derecho a vivir libres de violencia, de todo tipo de discriminación y no deben ser sometidas a ningún tipo de explotación o vejación.
Por ello, refrendó, con las mujeres indígenas asistentes al taller, el compromiso del Instituto Nacional de las Mujeres de redoblar sus esfuerzos en la promoción y defensa de sus derechos humanos.

Para ello, señaló, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, estableció por primera vez en la historia de nuestro país la perspectiva de género como eje transversal del quehacer de las instituciones del Estado mexicano en el Plan Nacional de Desarrollo.

Esta disposición, explicó, marca la obligación que tienen todas las instituciones, políticas públicas y programas de explicar el impacto de la acción pública en hombres y mujeres y, por tanto, transformar los planes con los que se enfocan tradicionalmente los problemas y sus soluciones.

“Se trata de cambiar el enfoque de un supuesto individuo neutro-universal sin diferencias sexuales para reconocer las diferencias entre mujeres y hombres; identificar las brechas de desigualdad y diseñar acciones que permitan eliminarlas”, dijo el coordinador de Asuntos Jurídicos del INMUJERES.

Al PND se suma otro instrumento fundamental: el Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no Discriminación contra las Mujeres (PROIGUALDAD) 2013-2018, que a través de sus seis objetivos transversales constituye la carta de navegación del Estado mexicano para hacer efectivo los derechos humanos y libertades fundamentales de las mujeres bajo su jurisdicción, de manera particular las que enfrentan una doble a triple discriminación: ser mujeres, pobres e indígenas.

Este foro fue organizado por la Secretaría de la Mujer de Guerrero, en el que participó como conferencista magistral Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz 1992.

Reportero:  Redacción*

 

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