Cometen 388 feminicidios entre 2011-2012; sólo 9% con sentencia a culpables.México

La violencia contra las mujeres en las Américasse han convertido en una pandemia que requiere la pronta adopción de sólidas y efectivas políticas públicas por parte de los estados denunciaron aquí grupos de defensa de los derechos humanos.

En México, en diez estados del país se cometieron 388 entre 2011 y 2012, de los cuales apenas un nueve por ciento han resultado en sentencias de los culpables, reflejando otro aspecto del problema, una alta tasa de impunidad, “una constante en la región”.

“A pesar de ser un asunto de suma gravedad comoviolación de los derechos humanos de las mujeres, la respuesta de los estados para prevenir, investigar, sancionar y reparar a las víctimas han sido insuficientes y en consecuencia estos graves hechos siguen repitiéndose”, dijo.

Ramos Ponce consideró que uno de los más graves obstáculos para hacer frente a esta problemática es la falta de información y estadísticas oficiales, que dijo, no permiten establecer su magnitud y causas.

“Lo anterior claramente impide la identificación de las políticas adecuadas para el abordaje de la problemática de acuerdo a la realidad de cada uno de los países en que se observa”, precisó.

Liela Elisa Díaz López, del Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios de México dijo que esta situación se ha visto agravada por la falta de legislación en la mayoría de los países.

“La violencia contra las mujeres en todas sus manifestaciones en América Latina y el Caribe ha aumentado considerablemente, así como la crueldad y saña con los que se llevan a cabo este tipo de actos”, dijo María Guadalupe Ramos Ponce, del Comité Latinoamericano y del Caribe para la defensa de los Derechos Humanos de las Mujeres (CLADEM).

Al comparecer hoy ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la activista dijo que la gravedad de este fenómeno se refleja en las cifras que se conocen, y que reconoció no muestran la situación realdebido a la carencias de estadísticas oficiales en muchos países.

Con todo, en la actualidad 14 países de la región se ubican entre las 25 naciones del mundo que registran las mayores tasas de homicidios de mujeres en el mundo.

Citó los casos de Argentina, donde durante el 2012 se registraron 255 feminicidios, en Bolivia ocurrieron 464 desde 2009 a septiembre del 2013, mientras que en Colombia se registraron mil 215 en el 2011, según datos oficiales.

Destacó el caso de El Salvador, país que de acuerdo con estadísticas de la ONU, es el país con la tasa más alta de feminicidios en el mundo, 12 por cada cien mil.

Igualmente preocupante es el caso de Honduras, donde Ramos Ponce dijo que 51 mujeres son asesinadas cada mes, “lo que implica un feminicidio cada 14 horas”, y tan sólo de enero a septiembre la cifra suma ya 336.

Otro caso de preocupación es Brasil, el séptimo país con tasas de homicidios de mujeres en una estadística que involucro a 88 países, por arriba de Trinidad y Tobago, Guatemala, Rusia, Colombia y Belice, entre otros.

Desde 1996 las tasas de homicidios de mujeres se mantienen en 4.5 homicidios por cada cien mil mujeres.

Actualmente sólo Chile, Costa Rica, Guatemala, El Salvador, México, Perú, Honduras, Nicaragua, Bolivia y Panamá cuentan con leyes para sancionar este delito, aunque de acuerdo a estas organizaciones su alcance es insuficiente y por ello se requieren actualizaciones.

Larisa Arroyo Navarrete, del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional dijo que “el reto actual es pasar de la normativa a la adopción de políticas públicas efectivas para poner fin a esta pandemia y la contribución de la comisión en este sentido, consideramos es clave”.

Las tres organizaciones, que participaron en una audiencia sobre este fenómeno, pidieron a la CIDH elaborar un informe regional sobre la problemática del feminicidio y que haga recomendaciones a los estados sobre medidas específicas para abordarla de manera efectiva.

Pidieron también la realización de visitas ‘in loco’ a los países donde las cifras de feminicidios son más alarmantes “para que llame la atención de los estados sobre la necesidad de adoptar medidas específicas e idóneas”, enfatizando los casos de Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador.

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Violencia institucional. 2013

Esther Pineda G

Socióloga
Magister en Estudios de la Mujer
estherpinedag@gmail.com

La violencia institucional puede ser comprendida como sociopatía, es decir, como patología y enfermedad que aqueja el cuerpo social. En el caso específico de las instituciones de poder, en su génesis nacen para la preservación de los intereses de la clase dominante en un estado burgués, no para la atención y apoyo al sujeto/a, sino como medio de legitimación y afianzamiento de la opresión; así la institución tiene una base económica, no social.

De acuerdo a ello, la institución se organizó en torno a la desvalorización del/a sujeto/a, y la supresión de todo tipo de emociones hacia este/a, la institución no tiene emociones, pero sus funcionarios/as que si las tienen adoptarán la institucionalidad y por ello la supresión de emociones. Las particularidades de los/as sujetos/as, sus vivencias, experiencias, acontecimientos son ignorados por la institución; la institución no conoce casos, personajes, conoce procedimientos a aplicar dado un hecho particular.

De acuerdo a ello, la violencia institucional supondrá el proceso de desvinculación de la institución de los procesos y fenómenos sociales concretos, su organización y operatividad en función de mecanismos estrictamente institucionales..

Ahora bien el/la sujeto/a acude a la institución porque contra el/ella, o un grupo del que forma parte ha sido cometido un delito, ya ha sido víctima u objeto de violencia, o porque teme ser violentado/a por lo cual solicita protección, prevención o sanción del hecho, es decir, el vínculo con la institución ocurre como hecho posterior en una situación de riesgo.

La violencia institucional supone que él o la sujeto/a que acude a dicha institución solicitando la prevención o sanción del hecho del cual ha sido víctima o sobre quien pesa la amenaza de serlo, es desatendido/a, maltratado/a e ignorado/a repetida y sistemáticamente.

Por lo cual, esta violencia institucional se manifiesta en los siguientes hechos:

1) Haciendo caso omiso o desestimando el hecho presentado por el/la sujeto/a ante la institución.

2) La burocratización del proceso (la postergación o no realización de la investigación requerida) y en consecuencia el retraso en la prevención o la aplicación de justicia.

3) La ausencia de medidas preventivas con lo cual la víctima tras haber denunciado y no serle proporcionada la protección necesaria, su vulnerabilidad y situación de riesgo aumenta.

4) La escasa o inexistente formación y sensibilización en materia de justicia de lo/as funcionarios/as que operan en estas instituciones.

5) La estigmatización y culpabilización apriorística de la víctima, “la víctima es víctima porque algo hizo”, es decir, algún hecho, acción o conducta motivó su conversión en víctima.

6) La zonificación de la práctica institucional, es decir, se realiza en un espacio y tiempo determinado, lo cual tendrá como consecuencia una atención limitada a quién acude a la institución, por ejemplo: de 8 a 4 pm, de lunes a viernes en una oficina.

7) La desinformación, pues muchas de las instituciones carecen de campañas informativas sobre los procedimientos y competencias de la institución, en algunos como mecanismo para el filtro del flujo de personas que a ella acuden.

8) La aplicación de formatos, planillas, formularios poco amigables y la exigencia de cumplimiento de múltiples requisitos y recaudos que detienen o retardan el procesamiento del requerimiento.

9) La vulneración del cuerpo en los procedimientos médico-forenses, en los cuales en oportunidades la víctima es maltratada, las médicas y los médicos forenses al no estar sensibilizados/as reproducen la violencia en el cuerpo vulnerado de la víctima.

10) El lenguaje, nominaciones que legitiman y reproducen la situación de indefensión en la persona agredida o expuesta a la agresión.

Hechos en su conjunto que habrán de generar la doble victimización o re victimización de quien acude a la institución demandando justicia, lo que se traduce en la impunidad del delito.

Feministas de todo el país se reunirán en el próximo Encuentro Nacional Feminista 2013 Jalisco.México para trabajar en una agenda en común.

Estarán más de 1500 mujeres indígenas, campesinas, mujeres con vih, estudiantes, académicas, amas de casa, entre otras.

El 25, 26 y 27 de octubre; Jalisco será la sede del Encuentro Nacional Feminista. Participarán más de 1500 mujeres de todo el país. Ahí se instalará por primera vez en el país un Tribunal de los Derechos Humanos de las Mujeres.

Este Encuentro Nacional tiene como objetivo realizar un recuento de los avances, logros, retrocesos y retos del feminismo en el actual contexto nacional, identificar las prácticas patriarcales que obstaculizan la construcción de las identidades colectivas feministas. El Encuentro es un espacio democrático que incluirá la participación de todas las mujeres feministas, independientemente de su afiliación política, profesión, opción sexual.

Las participantes provienen de distintas corrientes, pero su Convocatoria afirma que no ostante esas diferencias están unidas en aspectos fundamentales como: oponerse a toda forma de violencia y discriminación contra las mujeres, A favor de los derechos sexuales y reproductivos, incluida la interrupción legal del embarazo, en acuerdo con el principio de no discriminación por orientación sexual e identidad de género, fundado en el respecto a los derechos humanos y a favor de que se garantice el principio del estado laico.

Este encuentro es necesario porque el Estado Mexicano ha firmado diversos tratados internacionales sobre derechos humanos, y en la práctica ha incumplido su obligación de proteger a las mujeres frente a todas las formas de violencia feminicida. Las organizadoras afirman que, pareciera que el Estado es la estructura que lo posibilita y reproduce.

Este Encuentro se realiza en Jalisco porque es un estado clave, como en otros más; la violencia de género crece y se profundiza mediante políticas que criminalizan a las mujeres, por ejemplo, aún se penaliza el aborto y desde el 2009 sólo se recrudeció la legislación estatal.

Graves son los retrocesos en diversos ámbitos como laboral, económico, en salud, representación política y social, entre otras. Grave es también, que todo lo que los feminismos reconocen como avances: leyes, institutos, mecanismos ciudadanos entre otros carezcan de mecanismos de justiciabilidad. La reiterada negación para decretar el mecanismo denominado Alerta de Género y el incumplimiento del Estado mexicano para acatar las sentencias y recomendaciones internacionales, son sólo un ejemplo.

Este Encuentro Nacional Feminista se lleva a cabo en un contexto nacional de 30 años de políticas neoliberales en México que generaron una enorme concentración de riqueza, el incremento de la pobreza y un profundo deterioro de las condiciones de vida y trabajo de la población, especialmente de las mujeres que viven la desigualdad social y la violencia de género.

Por poner un ejemplo, según datos de la secretaría del Trabajo las mujeres reciben una remuneración 20% menor que los hombres por igual trabajo. Es decir, una mujer percibe en promedio 80 centavos de dólar por cada dólar que gana el hombre. La desigualdad de ingreso entre mujeres y hombres en México es el doble de la que prevalece en América Latina, esto es más grave en tanto el ingreso condiciona el acceso a diversas oportunidades para el desarrollo.

A esta desigualdad, que se agrava con condición étnica y socioeconómica, hay que sumarle que el llamado “Pacto por México” es un acuerdo de las cúpulas políticas de poder hegemónico destinado a profundizar las tendencias neoliberales que en principio dieron origen a la pobreza y la desigualdad. De él está ajena la población campesina e indígena; mujeres, estudiantes, así como la población trabajadora y las víctimas de la guerra contra el crimen organizado que piden justicia. Sin duda, un análisis sobre los impactos de las reformas impulsadas desde la plataforma denominada Pacto por México, es una cuestión urgente a analizar que convoca a actuar en este Próximo Encuentro Nacional Feminista 2013 Jalisco.

La agenda del feminismo de los años 70 inició vinculada al tema de los derechos sexuales y reproductivos, en las últimas décadas se ha diversificado. Esta sectorización ha permitido que la mirada feminista se visibilice en nuevos escenarios, en temas específicos que ustedes podrán conocer en los días que se llevará a cabo el Encuentro Nacional Feminista 2013 Jalisco.

En este encuentro habrá grupos de discusión en donde participarán mujeres de distintos estados de la república, habrá talleres, conferencias y actividades culturales como el reconocimiento a mujeres destacadas en el Feminismo Mexicano.

Entre estas acciones se organizara el “Tribunal de los Derechos Humanos de las Mujeres”, que sesionará por los tres días y que convocará a feministas y juezas internacionales y nacionales a conocer casos paradigmáticos y documentados de violación a los derechos humanos de las mujeres. Habrá también una marcha en la que se dará a conocer el mensaje político de los resultados de los días del trabajo en el Encuentro.

También se realizarán más de 60 conversatorios, talleres, actividades culturales y análisis de las diversas realidades de las mexicanas.

Este Noveno Encuentro Nacional Feminista 2013 Jalisco marcará una agenda para el trabajo en pro de las mujeres por otras mujeres en nuestro país.

Responsaables de Prensa: Guadalupe Carmona: 333 1298208

Sara Lovera : 5521095271

La CNDH alerta que los feminicidios en México se duplicaron en tres años; pasan de 2.7% a 4.77%. 2013

Por: Redacción / Sinembargo – octubre 18 de 2013 – 21:56 Destacadas, México, TIEMPO REAL,  Monterrey, 18 Oct. (Notimex).- La violencia, la discriminación y la deficiente atención médica contra las mujeres ha aumentado de manera preocupante en México, alertó hoy el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Raúl Plascencia Villanueva.

Tras impartir una conferencia con motivo del 60 aniversario del voto femenino en México en la Universidad Regiomontana, el ombudsman dijo que los feminicidios se han disparado principalmente entre las jóvenes menores de 19 años y las mujeres de la tercera edad.

Refirió que mientras en el 2007 se reportaba una tasa de 2.7 feminicidios por cada 100 mil mujeres mexicanas, se duplicó a 4.77 por ciento hacia el ejercicio de 2010.

El funcionario subrayó que tristemente estas cifras van en aumento durante el presente año. También indicó que en 2010 el 20.6 por ciento de las mujeres mayores de 15 años sufrieron algún tipo de discriminación en su empleo, en sus casas o con sus amigos.

Manifestó que una tercera parte de las mujeres en este país sufren de violencia física por parte de sus parejas, sus cónyuges o en el hogar. También señaló que las mujeres que se encuentran recluidas en las cárceles mexicanas sufren de constantes abusos y explotación, ya que persiste el autogobierno en los centros penitenciarios.

Plascencia Villanueva mencionó que actualmente 57 millones de mujeres y niñas en el país reciben algún tipo de atención médica, pero ésta resulta deficiente en algunos casos.

Dijo que la calidad de vida de las mujeres es mayor que la de los hombres, sin embargo, son víctimas de constantes discriminación por parte de servidores públicos.

El funcionario mencionó que a muchas mujeres se les niega inclusive la atención en partos, como ha sucedido muy recientemente en varios estados del país, en donde sufren de maltratos de servidores públicos.

Destacó además que cada año mueren alrededor de mil mujeres porque no reciben una atención adecuada al momento de dar a luz, por una atención deficiente en el sistema hospitalario.

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/18-10-2013/788795. Si está pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. SINEMBARGO.MX

Trata de personas,un paso adelante y dos atrás.México.2013

Domingo, 13 de octubre de 2013
Concha Moreno Miradas
Me parecía un mal chiste cuando me enteré, pero es la cruda realidad. Por un lado, existe la certeza de que México ocupa el tercer lugar en trata de personas en América Latina y el Caribe y que es un país de origen, tránsito y destino. Por otro, nuestros geniales senadores han decidido presentar una iniciativa de reforma de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las víctimas de estos Delitos, aprobada escasamente hace un año. No han contado con los expertos, ni con las asociaciones, ni con nadie. No se ha debatido, no permiten opiniones ajenas a ellos mismos… y la van a aprobar ya.
Esa es la realidad con la que me encontré hace unos días: que al Senado le ha entrado una prisa tremenda por reformar una Ley que podría perjudicar a los de siempre, al eslabón más débil, a las vícimas. Y, de paso, beneficiar a los criminales. Como si estos últimos necesitaran ayuda.Las reformas se suelen realizar con fin de mejorar lo ya existente, pero en este caso no. Y es un NO rotundo, porque lo que se propone es derogar decenas de artículos, eliminar agravantes… y apoyar que no exista un fondo de recursos especial para víctimas. Y, rizando el rizo, que se sancione la publicidad que fomenta el ilícito “sólo cuando sea dolosa”. Se pueden destacar otros aspectos, pero sólo con estos ya hay suficiente, a decir de quienes conocen los problemas que conlleva luchar contra la trata.

Al servicio del crimen organizado

No debemos olvidar que el crimen organizado encuentra en la venta y renta de los cuerpos de las mujeres y de las niñas una manera de diversificar y aumentar sus ganancias. Encima, nuestro gobierno no representa ninguna garantía de seguridad pues, al contrario, resulta un peligro debido a que las fuerzas armadas y policíacas están compuestas por varones, consumidores potenciales de prostitución y violadores compulsivos.
Por otro lado, en los últimos años han aparecido nuevos fines para la trata de mujeres y niñas, que aún no están contemplados en los tratados internacionales. Por ejemplo, los grupos del crimen organizado las “levantan” para usarlas como “halconas”, sicarias, mulas o esclavas sexuales de los jefes de plaza y cuando se cansan de ellas, simplemente las matan, desfigurándoles los rostros para hacer más difícil su identificación.Según la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe, los destinos más frecuentes del tráfico ilegal de mujeres y niñas mexicanas para la industria del sexo son: España, Japón, Holanda, Alemania, Grecia y distintas ciudades de los Estados Unidos de Norteamérica y de Canadá.

Los Estados donde existe mayor vinculación de desaparición de mujeres y niñas con la trata y, luego, el posterior feminicidio son: Baja California Norte, Puebla, Chihuahua, Oaxaca, Coahuila, Quintana Roo, Chiapas, San Luis Potosí, Durango, Tamaulipas, Estado de México, Tabasco, Guerrero, Tlaxcala, Hidalgo, Veracruz, Jalisco, Zacatecas y Nuevo León.

En cuanto a aquellos en donde se ha comprobado que hay mayor incidencia de desapariciones de mujeres y niñas son: Baja California Sur, Nuevo León, Chiapas, Oaxaca, Chihuahua, Puebla, Coahuila, Quintana Roo, Distrito Federal, San Luis Potosí, Durango, Sinaloa, Estado de México, Tabasco, Guanajuato, Tamaulipas, Guerrero, Tlaxcala, Hidalgo, Veracruz, Jalisco , Zacatecas y Morelos.

Muchas de esas personas son captadas por su condición de pobreza o pobreza extrema, por su situación de exclusión social, por eventos de violencia sufridos con anterioridad, por engaño y/o seducción. Otras, por la fuerza: levantadas a la salida de la escuela o en la calle. También las redes sociales son un medio de captación. De igual forma, la situación de migración irregular es una condición de vulnerabilidad. En definitiva, que no es exclusivo, para casi, se puede decir que las mujeres y niñas que hacen su vida en zonas deprimidas o que tienen muy pocos recursos, son las que más riesgo tienen de acabar engrosando las cifras de trata.

Ya sé que es hilar muy fino, pero me atrevería a asegurar que si la Ley de Trata tuviera como fin proteger a la “élite” del país, las reformas sí estarían encaminadas a mejorarla al 100%. Estoy segura de que hay más gente que opina lo mismo. Supongo que, precisamente por eso, la Comisión contra la Trata ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas a través de Change.com, protestando contra la reforma.

Hablan los expertos

En una reunión regional sobre este tema, Organizada por la Relatora Especial y con el apoyo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) en Santiago de Chile en el mes de abril de este año, se discutió cómo garantizar los derechos de las víctimas de la trata de personas, tanto regional como globalmente, además de compartir buenas prácticas y desafíos comunes sobre el tema. 

“La trata en América incluye explotación sexual, laboral, la utilización de niños en conflictos armados, el tráfico de órganos y otras violaciones a los derechos humanos. Y estimar a cuántas personas afecta es un desafío, pues muchas veces las víctimas no denuncian”, explicó Fernando García Robles, jefe de la Sección contra Tráfico de Personas en la Organización de los Estados Americanos (OEA). Por su parte el representante regional para América del Sur del ACNUDH, Amerigo Incalcaterra, destacó la importancia de que los Estados consideren las recomendaciones que realizan los mecanismos de derechos humanos de la ONU a la hora de implementar estrategias para combatir la trata de personas.Pero en México, parece que las recomendaciones de las organizaciones internacionales pesan poco. Y las opiniones de nuestros expertos también, porque las modificaciones que pretenden introducir en la ley ya han ido “consensuadas” entre los senadores, quienes piensan darle el visto bueno sin poner pega alguna. ¿A quién benefician los cambios? ¿Qué intereses hay por medio?

Los representantes de las organizaciones que trabajan con el tema de trata están realmente perplejos, cuando no indignados. Juana Camila Bautista, Titular de la Fiscalía de Atención al Delito de Trata de Personas en el DF, ha asegurado que, con la Ley general como estaba hasta ahora “hemos logrado en 3 meses lo que con la anterior en 5 años”.

Para Mario Lex Moreno, de la Procuraduría “la Ley General de Trata de Personas, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 14 de junio de 2012, cumple con los estándares Internacionales para el combate a este flagelo (trata)”. En relación a los cambios del Senado, opina que no se deben realizar modificaciones sustanciales al tipo penal, ya que “es un tema de control constitucional que requiere de la opinión de todos los sectores y atenta contra el principio de progresividad y no regresividad” (retroceso legislativo grave) en perjuicio de las víctimas, al endurecer la acreditación de los elementos del delito de trata bajo el argumento de que “es sometimiento forzoso de las víctimas en los medios comisivos o en sus fines”. Y es que la Ley vigente ya no se requería necesariamente de un sometimiento forzado de la víctima para acreditar su explotación. Es decir, dificultan su tipificación y la denuncia del delito.

Por su parte, el abogado Samuel González Ruiz señala que es necesario hacer algunos cambios para mejorar determinados tipos penales en la Ley, pero no está de acuerdo con la iniciativa presentada, ya que estima que “el único bien jurídico a proteger es el de libre desarrollo de la personalidad, mientras que en trata de personas se refiere mucho más a la dignidad humana”. En ese sentido, el artículo 10 reintroduce medios comisivos e intenta reducir las facultades de policías y fiscales en la investigación y termina con la atención personalizada a las víctimas de trata.

Rosi Orozco, presidenta de la Comisión Unidos contra la Trata, cuyo trabajo en pro de rescatar a las mujeres de las garras de la prostitución le permite hablar con conocimiento de causa, también está en contra de los cambios que se proponen, porque cree que resultaría una ley regresiva. Lo que se necesita es avanzar en la lucha contra esta lacra, asegura.
No hay que olvidar que México ha sido señalado como “la nueva Bangkok” de América Latina. Se estima que 3.6 millones de niñas y niños de entre 5 y 17 años son víctimas de trata de personas en nuestro país bajo diversas modalidades. Además, está considerado como tolerante y encubridor de este delito.No hago mención a datos sobre los menores de 5 años, no porque los desconozca, ni porque no lo considere relevante. Muy al contrario. La verdad es que es un tema poco debatido, nada visibilizado, pero muy grave. Me ocupé de ello hace unas semanas. Aquí lo cuento:http://www.porunmexicointeligente.com/2013/09/ponte-en-marcha-acabemos-con-esto.html

 Al calce
Declaraciones de Juana Camila Bautista, titular de la Fiscalía de Atención al Delito de Trata de Personas en el DF:
http://www.youtube.com/watch?v=b0jSK9jg4MYDeclaraciones de Patricia Olamendi, experta del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para los temas de discriminación hacia la mujer. http://www.youtube.com/watch?v=zjExLSgNLWQ

Campaña de Change.orghttps://www.change.org/…/cámara-de-senadores-no-al-retroceso-de-ley- contra-la-trata-de-personas-en-mexico

Comisión Unidos Contra la Trata: http://unidoshacemosladiferencia.com/

“No vayas sola, te puede pasar algo”

Las mujeres crecen entre mensajes que les alertan del peligro de ser violadas por la calle, pese a que la mayor parte de agresiones sexuales las cometen hombres conocidos. Se enseña a las chicas a tener miedo pero no a defenderse.

June Fernández

13/10/2013 – 20:27h

 “Pídele a algún amigo que te acompañe”. “Hazme una llamada perdida cuando llegues”. “Voy contigo, que me quedo más tranquila si te veo entrar al portal”. Estas son algunas de las frases que las mujeres acostumbran a escuchar cuando salen de fiesta o vuelven a casa de noche en un día cualquiera. La idea que subyace es que una mujer sola en la calle es una víctima potencial de agresiones sexuales por parte de hombres y que, por ello, la calle –incluso esa que recorre a diario– es un territorio hostil.

“Las jóvenes emplean continuamente, de forma normalizada y naturalizada, consciente o inconsciente, mecanismos de protección frente a este miedo preprogramado”. Es una de las conclusiones que aporta la investigación Agresiones sexuales: cómo se viven, cómo se entienden, realizada por la consultoría Sortzen para el Gobierno vasco, para la que se realizaron grupos de discusión con chicas jóvenes, mujeres inmigrantes, padres y madres de adolescentes, profesorado y hombres (incluidos algunos organizados contra el sexismo). Las chicas reconocieron hábitos como coger un taxi para recorrer una distancia corta a la hora de volver a casa, hacer una llamada para confirmar que han llegado bien o pasar por ciertos lugares corriendo. Se trata de un miedo presente en todas las chicas que se “retroalimenta de otros relatos de miedo y se transmite generacionalmente”, señalan en el estudio. Las que habían sufrido una agresión reaccionaron limitando aún más sus movimientos.

El guión del miedo

Una joven camina sola de noche. Un desconocido la persigue. Ella corre, pero él la alcanza. La viola. A veces, sólo después de forzarla, la asesina. Esa escena, que hemos visto en infinidad de películas de Hollywood, se ha quedado anclada en nuestra memoria. La experta en políticas de prevención de violaciones Sharon Marcus habla de la violación como un guión preescrito que marca la vida de las mujeres, desde antes de haber sufrido agresiones. Frente al fantasma de la violación como destino inevitable, ella propone analizar en detalle qué sucede en los intentos de violación para desarrollar estrategias efectivas de prevención.

Lohitzune Zuloaga, socióloga experta en políticas de seguridad, confirma que en las encuestas sobre inseguridad ciudadana la población femenina “expresa unos porcentajes de inseguridad significativamente mayores que los varones”, y que se sienten con más probabilidades de sufrir delitos como tirones de bolso, atracos, estafas y, sobre todo, agresiones sexuales, pese a que (salvo en el caso de los delitos contra la libertad sexual) el perfil de víctima de delitos que arrojan las estadísticas policiales es el de un varón entre 20 y 50 años.

Zuloaga indica que las violaciones y abusos sexuales conocidos en España no alcanzan el 0,4% del total de las infracciones registradas. Aunque reconoce que es un tipo de delito que se denuncia poco, debido al “costo social y personal” que conlleva el proceso, concluye que “el miedo que sentimos las mujeres a ser víctimas de una agresión sexual grave es muy desproporcionado en comparación con las probabilidades reales que tenemos de sufrirla”.

¿Se trata entonces de un miedo irracional sin fundamento? En absoluto. Zuloaga lo atribuye a que “las mujeres hemos sido educadas en la idea de que tenemos altas probabilidades de ser violadas y de que tenemos que estar alerta frente a la violencia que puede sufrir nuestro cuerpo y protegerlo. Esta percepción se consolida en la literatura criminal, las películas y las series de televisión, donde es habitual que las víctimas femeninas de delitos sean mujeres violadas”.

Diversas autoras feministas han tratado de explicar por qué la sociedad educa a las mujeres en ese terror sexual. La periodista y activista Susan Brownmiller fue pionera en afirmar, en 1981, que la violación no es una conducta aislada de individuos inadaptados, sino que la amenaza de sufrirla funciona como un mecanismo patriarcal para condicionar el comportamiento cotidiano de todas las mujeres, limitando sistemáticamente su autonomía y su libertad sexual. Cuando sufren una agresión, a menudo se las culpa por haber roto con el modelo de feminidad tradicional, como hizo el policía de Toronto cuando pronunció la frase que fue el germen de las Marchas de las putas, organizadas en más de 60 ciudades: “Las mujeres deben evitar vestirse como putas para no sufrir violencia sexual”.

“Lo peor que le puede pasar a una mujer”.

La escritora francesa Virginie Despentés argumenta en su visceral ensayo Teoría King Kong que la constante representación de la violación en las artes ha servido a lo largo de la historia para sostener el mito de que la sexualidad masculina es “peligrosa, criminal e incontrolable por naturaleza”.

Más de 60 ciudades han albergado ‘Marchas de las putas’, como esta de Lima, en respuesta a una frase de un policía de Toronto: “Las mujeres deben evitar vestirse como putas para no sufrir violencia sexual”.

Uno de los fragmentos más duros de Teoría King Kong es cuando Despentés relata que ella y su amiga fueron violadas en un coche por unos chicos que las habían parado cuando hacían autoestop. Despentés llevaba una navaja, pero ni se le pasó por la cabeza utilizarla. “Estoy furiosa con una sociedad que no me ha enseñado a golpear a un hombre si me abre las piernas a la fuerza, mientras que me ha inculcado la idea de que la violación es un crimen horrible del que no debería reponerme”, sentencia. Despentés define como una “espada de Damocles entre las piernas” esa “doble obligación de saber que no hay nada tan grave y, al mismo tiempo, que no debemos defendernos, ni vengarnos”.

Las personas que participaron en la investigación ‘Agresiones sexuales: cómo se viven, cómo se entienden’ coincidieron en considerar que una violación es “lo peor que le puede pasar a una mujer”. Esta idea es peligrosa, señalan las autoras del estudio, porque “resta, a quien sufre la agresión, la capacidad de recuperarse y reinterpretar esa vivencia; fija a la víctima en el trauma”. Las chicas expresaron también que ante los abusos reaccionaban con “sentimientos de paralización,  de no saber cómo responder a la situación o de reacciones de huida y escape”.

¿Es porque se sienten más débiles? Sharon Marcus asegura que “la habilidad de un violador para atacar depende más de cómo se posiciona socialmente en relación con la mujer que de su supuesta fuerza física superior”. Frente a quienes aconsejan a las mujeres no oponer resistencia, porque el violador se pondrá más violento, la experta aporta datos de encuestas a mujeres que lograron bloquear al agresor con gestos como un comentario asertivo, un empujón o un grito, incluso en casos en los que este iba armado. Marcus lamenta que a las mujeres se les asigne el papel de ser “objetos de violencia y sujetos del temor” que se paralizan y callan ante una agresión, y defiende que “los hombres elaboran el poder masculino en relación con esa imaginaria indefensión femenina”.

Maitena Monroy lleva desde 1988 impartiendo talleres de autodefensa feminista como forma de combatir esa sensación de indefensión. Frente a los cursos de defensa personal para mujeres que se limitan a enseñar técnicas físicas, el objetivo de Monroy es que las mujeres adquieran “la actitud vital de reclamar nuestro derecho a existir sin violencia”. Para ello, el primer paso es identificar las agresiones a las que se enfrenta la población femenina en los diferentes ámbitos (la calle, la discoteca, el transporte público, la familia, etc.), cuestionar el origen de esa violencia y contar con recursos para enfrentarla. Por ejemplo, ante la situación de un hombre que la sigue por la calle, en autodefensa se refuerza el criterio de la mujer (para que no piense que está paranoica), se aprenden trucos para ahuyentar al agresor y, finalmente, estrategias (no sólo físicas) para defenderse en caso de que se materialice el intento de violación.

El papel de la familia

En la investigación de Sortzen, madres y padres expresaron que “tienen más miedo a lo que un desconocido les pueda hacer a sus hijas, aunque la realidad muestra que las agresiones por conocidos son más frecuentes”. La consecuencia, según la socióloga Lohitzune Zuloaga, es que “las mujeres estamos muy alerta ante el peligro de las ‘violaciones tradicionales’, y totalmente desarmadas para enfrentar e incluso reconocer como tales las violaciones en entornos supuestamente seguros”, como cuando un novio, amante o esposo presiona e incluso fuerza a la mujer a mantener relaciones sexuales.

Las madres admitieron en los grupos de discusión que transmiten miedo a sus hijas: “A mi hijo nunca lo previne, nunca se me pasó por la cabeza que le pudiera pasar algo; en cambio a las hijas siempre les decía ‘tened cuidado, llamadme cuando lleguéis’. Les insistimos en que vayan siempre juntas, que no beban, que no se fíen, que llamen para ir a buscarlas en coche, que cuidado con esa minifalda, que luego pasa lo que pasa”. Muchas lamentaron no saber cómo asesorar a sus hijas sin ejercer ese control excesivo.

Maitena Monroy contesta: “Esos mensajes se lanzan con buena intención, pero transmiten que la única solución a la violencia es que las mujeres dejen de hacer cosas, lo cual implica negar derechos como el de estar solas”. Ella aboga por explicar a las chicas que “las agresiones se deben a que hay hombres machistas que no respetan los derechos de las mujeres y actúan con violencia”. Se trata de contarles “qué les puede pasar y cómo hacer frente”, pero insistiendo en mensajes en positivo como que “su cuerpo es suyo” y que tienen derecho a decidir “qué hacer con él, cómo vestir, y vivir una sexualidad libre y deseada; y a gritar y llamar la atención si alguien les molesta”. Por ejemplo, recalca que “viajar sola sí que es buena idea [pensar que tenemos que ir con alguien que nos proteja nos hace dependientes], y que tengo derecho a ello, pero que puedo sufrir agresiones; por lo que voy a prever situaciones concretas que me han pasado antes o que me den miedo y pensar cómo voy a actuar si me ocurren”.

La calle, territorio hostil

En el estudio de Sortzen, la mayoría de las jóvenes afirmaron haber sido perseguidas por hombres cuando caminaban solas de noche. Según Lohitzune Zuloaga, “el acoso sutil (y no tan sutil) al que las mujeres nos vemos rutinariamente expuestas interviene en nuestra percepción de que existe una amenaza real de ser agredidas”. Es decir, las agresiones machistas cotidianas explican esa mayor sensación de inseguridad; recuerda a las mujeres que –parafraseando un popular lema feminista– la noche y la calle no son suyas.

La indignación que le provoca “la insoportable y rancia costumbre del acoso callejero” llevó a Alicia Murillo a poner en marcha la iniciativa El cazador cazado, que consiste en grabar con el móvil a los hombres que le hacen comentarios sobre su cuerpo cuando camina por la calle. Esta actriz, cantante y activista documenta así las reacciones de los hombres (sorpresa, negar la agresión, culpar al amigo, ponerse agresivos…) cuando la mujer les responde. “El mal llamado piropo no es un halago, es otra forma que el patriarcado tiene de hacer ver que el cuerpo de las mujeres es un espacio comunitario que se puede tocar, maltratar y sobre el que se puede opinar libremente. Hace que las mujeres caminen más inseguras por las calles y, por tanto, sean más vulnerables y dependientes”, sentencia.

El miedo que tenemos las mujeres a ser víctimas de una agresión sexual grave es muy desproporcionado en comparación con las probabilidades reales que tenemos de sufrirla

Lohitzune Zuloaga, socióloga

En la actualidad, Murillo imparte talleres basados en esa experiencia, con el fin de que las mujeres se reapropien del espacio público y ejerzan su derecho a defenderse de comentarios y ataques machistas, recurriendo incluso al humor, “porque reír descaradamente es lo más subversivo y agresivo que podemos hacer ante el patriarcado”.

Las mujeres inmigrantes están especialmente expuestas y se sienten particularmente vulnerables ante el acoso machista en la calle, según refleja la investigación del Gobierno vasco. A la sensación de no manejar los mismos códigos se suma, en el caos de las inmigrantes sin papeles, el miedo a ser deportadas si acuden a la policía para denunciar una agresión. En el grupo de discusión, las mulatas y latinas expresaron que se sienten “señaladas y marcadas con un estereotipo racista” como exóticas y sexuales. Una participante relató el siguiente incidente: “Yo estaba de pie, esperando, cuando viene un hombre y me dice ‘cuánto por el polvo’. Yo no entendía de qué me hablaba. Me asusté mucho”.

A Maitena Monroy le preocupa “la sensación de impotencia, de rabia y de inseguridad que genera en las mujeres sentirse expuestas todo el rato, y el poder que eso da a los agresores que las convierten en objetos sexuales”. En sus talleres se aprenden y comparten formas de responder a agresiones recurrentes en la vida de las mujeres, como la del hombre que les toca el trasero en la calle o en el metro o el exhibicionista que les muestra el pene y se masturba, etc. Buena parte del trabajo consiste en analizar cómo las mujeres ocupan el espacio público y marcar límites a los agresores machistas a través del lenguaje corporal y no verbal.

El papel de los hombres

Una de las conclusiones de la investigación del Gobierno vasco es que, a la vez que recae sobre las mujeres la responsabilidad de prevenir las agresiones sexuales, los hombres reflexionan y debaten poco sobre este problema. Incluso los que participan en grupos de hombres por la igualdad admitieron que no han debatido sobre la violencia sexual dentro de sus colectivos. Maitena Monroy considera imprescindible que los hombres “cuestionen al machito de turno” y discutan sobre su implicación contra la violencia machista, no sólo en entornos feministas sino sobre todo en espacios masculinos, como cuando están de cañas o viendo el partido con los amigos.

Más de 700 hombres y 300 mujeres han participado en los talleres que imparte Hilario Sáez Méndez, miembro del Foro de Hombres por la Igualdad, basados en el cortometraje Mi señora, en el que un hombre acosa verbalmente a otras mujeres delante de su esposa. Sáez reconoce que la mayoría de los hombres quita importancia a las actitudes de acoso machista tanto en la calle como en la pareja o hacia amigas. Sin embargo, añade que durante los talleres muchos participantes “sintieron vergüenza de género” y entendieron que “el acoso no es más que una vieja táctica de caza para asustar a las mujeres y hacer que acepten nuestra protección a cambio de sumisión”.

3ª Marcha de las Putas en Puebla.México. 2013

“Unimos fuerzas y voces en este movimiento para decirle a la sociedad que no importa la vestimenta, el lugar, ni el ejercicio de nuestra sexualidad; nada justifica la imposición de relaciones sexuales y/ o el acoso sexual. La mujer no provoca VIOLENCIA, ni AGRESIÓN por ejercer libremente su personalidad, ideas y principios. Ya no más naturalización de la violencia de género con el argumento de que es nuestra culpa porque parecemos PUTAS. Ser trabajadora sexual tampoco justifica ser violentada. Siendo esta la tercera réplica de la Marcha, nos apropiamos de la palabra PUTA rechazando cualquier tipo de violencia dirigida hacia nosotras, contando con el marco del día de las Rebeldías Lésbicas más allá del ejercicio de una sexualidad libre, en el acto político y social, hacerse visibles”.

 

TESTIMONIOS DEL FEMINICIDIO.MÉXICO.

Regaladores de palabras

 

Mercedes Hernández narra…

Carlos Demián Rosario Novoa Lectura a cargo de: Mercedes Hernández Estudio de grabación: Universum. Museo de las Ciencias Dirección: Eduardo Ruiz Saviñón / Edna Rivera Música: Guillermo González Phillips Operación y postproducción: Esteban Estrada / Cristina Martínez Año de grabación: 2010

Regaladores de palabras, programa desarrollado por la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM, tiene como propósito ofrecer a todo tipo de espectadores narraciones orales en espacios públicos, en diferentes sedes, dentro y fuera de la universidad. Fue concebido por Edna Rivera y Benjamín Briseño como un nuevo espacio para fomentar la cultura. En él la palabra tiene el papel protagónico, pues mediante ésta el público se solaza, convive y aprende con las historias que cuentan los narradores orales. Por los alcances que ha tenido este programa cultural, Descarga Cultura.UNAM presenta su nueva serie titulada precisamente «Regaladores de palabras», en que se reproducen grabaciones que dan cuenta de lo efectivo que puede ser el arte de contar y leer en voz alta para transmitir relatos y tocar conciencias. En esta ocasión reproducimos Perro, corazón y muchacha de Rosario Novoa, Testimonio: Micaela de autor anónimo y En los baldíos florece la incertidumbre de Carlos Demián, en voz de Mercedes Hernández, tres textos que desde distintas perspectivas retratan la violencia, la injusticia y el sufrimiento de miles de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez. Las narraciones de este título contienen violencia y lenguaje explícitos, no conveniente para menores de edad. Agradecemos la colaboración musical de Guillermo González Phillips. D.R. © UNAM 2011

http://www.descargacultura.unam.mx/app1?sharedItem=26301

El lugar de México donde la ‘vida inmoral’ de una mujer se paga caro.2013

Mejor haga examen de conciencia y vea si no ha incurrido en actos pecaminosos o conductas que puedan ser usadas en su contra en caso de que usted requiera acudir a pedir algo de justicia. Por supuesto, preocúpese si usted es mujer, porque todo se agravará a tal punto que tendrá que pedir disculpas en caso de que sea agredida de forma brutal.

Eso es lo que está viviendo María de la Luz Salcedo Palacios, una joven que en semanas anteriores denunció una golpiza por atreverse a decirle ‘NO’ a un muchacho que quería tener relaciones sexuales con ella. La imagen de arriba habla por sí sola y aunque no lo crea, ella tuvo la culpa. Por supuesto, esto lo digo de manera irónica pues el resultado de su denuncia fue convertirla a ella en la agresora.

La historia es esta: la madrugada del 12 de septiembre en la ciudad de Guanajuato (sí, otra vez Guanajuato) la joven salió con Miguel Ángel Jasso Manríquez y un amigo mutuo y ella terminó teniendo un encuentro íntimo con el segundo. Cuando se encontró a solas con Jasso Manríquez, éste le propuso tener sexo y ante la negativa de ella comenzó a besarla a la fuerza para después golpearla y azotarla hasta casi dejarla inconsciente.

Ante la denuncia, en la audiencia de presentación de pruebas el agresor reconoció los hechos, porque simple y sencillamente ‘se enojó’. No obstante, la juez Paulina Iraís Medina determinó que podía seguir el proceso en libertad y no enviarlo a prisión preventiva al considerar que la chica ‘no corre ningún peligro’.

El Ministerio Público solo presentó cargos por lesiones y abusos erótico-sexuales, delitos admitidos por la juez y considerados no graves que alcanzarían una pena máxima de 4 años. La causa, que el muchacho dejó de tocarla y “jamás tuvo intención de violarla o matarla”, además de que ninguna de las 19 lesiones ponían en peligro la vida de la chica.

Si a hasta este momento usted ya encontró un escenario surrealista en su lectura déjeme decirle que aún hay más, pues el abogado defensor de Miguel Ángel Jasso, alguien llamado Héctor Corona Vieyra, expuso en sus argumentos que María de la Luz había reconocido que tenía una “vida sexual muy activa”, lo que calificó de “conducta inmoral”, hecho que además pidió quedara asentado.

Y no paró ahí, sino que acusó a la agredida de, “en lugar de estar escondida” dedicarse a desprestigiar al inculpado al exhibirlo en las redes sociales.

Ante todo esto, María de la Luz Salcedo, victima por partida doble ahora (de su agresor y del sistema judicial) publicó una carta en donde pide perdón a la juez y al abogado por hacerles perder el tiempo y las molestias causadas por la osadía de atreverse a decidir con quien sí y con quien no ejercer libremente su vida sexual. Las disculpas, por supuesto son de forma irónica, pues ella está dispuesta a ir hasta las últimas consecuencias.

Así que ya lo sabe, si va a Guanajuato o sí vive usted ahí, mejor recátese, compórtese, apláquese y por favor que de su boca nunca salga un ‘NO’. Hay cosas que resultan tolerables, pero una negativa que viene de una persona ‘inmoral’ jamás lo será. Mucho menos tan cerca del Cubilete.