La desconocida número uno. México. 2013


Mely Arellano
 @melyarel

Por el momento te llaman Desconocida número 1, pero hasta hace unos días te decían Luci o Mari, o quizás Daniela, o Sofía o Gabriela… ¿Cuántos años tenías? Te calcularon veintialgo. De 22  a 25 según la versión oficial, aunque en los periódicos dijeron que tal vez 18 o incluso 27. Llevabas jeans azules y blusa negra con puntos blancos. Te encontraron sin zapatos, aunque en las fotos las plantas de tus pies no se veían sucias.

Te quitaron la vida en las primeras horas de éste, el nuevo año. Asfixia por sofocación fue la causa de tu muerte. El oxígeno no llegó a tus pulmones por tu nariz, ni por tu boca durante más de cuatro minutos, el tiempo promedio que dura cualquier canción. Primero, quizás, te zumbaron los oídos y sentiste una terrible angustia, tu pulso se aceleró mientras luchabas hasta que poco a poco perdiste el conocimiento, tu cuerpo comenzó a convulsionarse, lleno de sudor, luego dejaste de respirar y tu corazón latió rápidamente antes de detenerse para siempre.

Metieron tu cuerpo en una maleta azul oscura, de esas que tienen rueditas, y te abandonaron en la esquina de la 8 Poniente y la 13 Norte, junto a un montón de bolsas de basura y un costal de cáscaras de naranjas, entre un poste y una señal de no estacionarse, frente a La Merced, un mercado tristísimo y casi abandonado. En esa calle, la 8 Poniente, entre la 13 y la 11 Norte, no hay casas, sólo negocios y construcciones viejas cuyos cascarones son ocupados como estacionamientos de varias rutas de transporte público. En la siguiente esquina está el Instituto Poblano de la Juventud.

Tu muerte se suma a la de otras 396 mujeres asesinadas en el estado de Puebla del 2005 a junio del 2012 (134, de 2011 a septiembre del 2012). Oficialmente el crimen en tu contra –clasificado como averiguación previa 2/2013/AEHOM- no está reconocido aún como feminicidio, aunque lo más probable es que esa etiqueta no ayude a que se te haga justicia: hasta el 2010 ningún homicidio doloso contra mujeres había sido resuelto, pese a que las propias autoridades judiciales saben, porque lo han dicho, que en el 34 por ciento de los casos la responsabilidad es de la pareja sentimental.

Tal vez alguien ya te está buscando, una amiga, una madre, una hija o una hermana que no te piensa muerta. Pero tú no eres Thalía Martínez ni Agnes Torres. A ti te encontró un pepenador y el descubrimiento fue incluido en el quinto párrafo de la Ficha Informativa de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal enviado ese mismo día, a las 17:50 horas. Te dedicaron 41 palabras, iniciando así: “Mientras que durante la mañana…”.

En algunas notas publicadas en los medios dijeron que junto a tu cuerpo había un mensaje en el que te llamaban puta, como si decirlo lo hiciera cierto, como si serlo justificara tu muerte y dejara, por ello, de ser un crimen.

Tendrá que haber justicia para ti pero por el momento no hay descanso, ni tumba, ni nombre. Te mataron, mujer.

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